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Liberado el pirata informático más famoso de EE UU

Su nombre es toda una leyenda en el mundo de la informática y sus delitos son logros para sus admiradores. Ayer Kevin Mitnick, el hacker más famoso de la historia, quedó en libertad después de casi 5 años en la cárcel. Mitnick, de 36 años, fue acusado de provocar millones de dólares en daños al entrar en los sistemas informáticos de algunas de las principales compañías de alta tecnología, como Novell, Motorola, Nokia y Sun Microsystems. La policía le detuvo en 1992 y quedó en libertad bajo fianza con la condición de no usar ordenadores para entrar en redes privadas, pero rompió la orden del juez y siguió adentrándose en sistemas protegidos; ninguno se le resistía. Cuando supo que había sido detectado, inició una huida que duró más de dos años.

En torno a su leyenda se creó todo un grupo de admiradores informáticos con los que se comunicaba desde diferentes ordenadores. Finalmente fue detenido en 1995 en un apartamento de Carolina del Norte y ha estado en la cárcel desde entonces.

La sentencia que lo condenó incluye una orden adicional: Mitnick tiene prohibido acercarse en los tres próximos años a cualquier tipo de ordenador, teléfono móvil, módem o cualquier aparato electrónico que le permita conectarse a Internet. Técnicamente Mitnick no puede ni siquiera trabajar en una tienda porque las cajas registradores contienen sistemas informáticos que podría emplear para acceder a la Red y volver a las andadas. Sus abogados aseguran que Mitnick desea profundizar sus estudios de tecnología informática, y para ello esperan que el juez le permita asistir a una universidad en Los Ángeles de manera vigilada.

Otro famoso hacker, Kevin Poulsen, recibió una prohibición similar; a los pocos meses fue contratado por la cadena ZDNet para escribir artículos sobre nuevas tecnologías que redactaba en una máquina de escribir.

A la salida de la cárcel Mitnick aseguró que sus invasiones informáticas están motivadas sólo por la curiosidad. "Quería ampliar mis conocimientos, pero no defraudar a nadie", dijo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de enero de 2000