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El Gobierno ruso indulta a la "Mir" y anuncia una misión tripulada en marzo

El lanzamiento del módulo-vivienda de la Estación Espacial Internacional será en julio

El presidente interino ruso, Vladímir Putin, no está dispuesto a que, en plena campaña electoral para convertirse oficialmente en líder del Kremlin, su país deje de ser una superpotencia espacial. El cumplimiento de la condena a muerte de la estación orbital Mir -la única que existe como tal, ya que la nueva Estación Espacial Internacional (ISS) sólo tiene dos módulos y no es habitable aún- estaba fijada para febrero, cuando iba a dejarse caer en el Pacífico tras pasar 14 años dando vueltas al planeta. Ayer, sin embargo, se hizo oficial el indulto en una reunión del Gobierno ruso. La Mir seguirá en órbita al menos hasta finales de agosto, y dentro de dos meses recibirá una nueva tripulación.

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Con su decisión, Putin ha querido también disipar los temores occidentales por el efecto que la operación de rescate de la Mir pueda tener sobre la contribución de Rusia al proyecto de la ISS, en el que está asociada a Estados Unidos, Canadá, Japón y la Agencia Europea del Espacio (a través de la cual participa también España como integrante de la misma). En especial corría peligro el lanzamiento, previsto para el próximo agosto tras numerosos retrasos, del Zvezdá (Estrella), el módulo-vivienda y centro de control de la nueva base orbital, y que debe permitir a equipos de astronautas pasar temporadas largas en el cosmos en condiciones relativamente confortables.Por eso, el Gobierno ruso decidió ofrecer a sus socios una señal de sus buenas intenciones y adelantar a julio el lanzamiento. El módulo, construido por los rusos, está ya en la base espacial de Baikonur, donde pasa las últimas pruebas antes de la puesta en órbita.

Una vez que el Zvezdá se acople con los dos elementos de la ISS -uno ruso y otro estadounidense- ya ensamblados en órbita (desde finales de 1998), será posible que la primera tripulación permanente se aloje allí durante varias semanas. El estadounidense William Shepard y los rusos Yuri Gidzenko y Serguéi Krikaliev esperan con impaciencia ese momento. Yuri Koptev, director de la Agencia Espacial Rusa, afirmó ayer que esta misión, y otras dos con naves de carga, se efectuarán antes de que termine el año, y que en 2001 habrá varias más.

Un símbolo

La Mir es timbre de gloria y orgullo para Rusia, el símbolo de una época, ya lejana, en la que trataba de igual a igual a EEUU, le disputaba la hegemonía mundial e incluso le dejaba atrás de vez en cuando en la carrera espacial. Con las elecciones presidenciales fijadas para el 26 de marzo, hundir ese símbolo en el mar habría tenido, cuando menos, un efecto deprimente que Putin ha querido evitar.

El tono con el que Koptev anunció la noticia estaba lejos de sus propias declaraciones en julio del año pasado, cuando dijo que era mejor que la Mir muriese con honor (lo que consideraba inevitable) a que se jugase a la ruleta rusa en el espacio. Ayer, Koptev aseguró que se han presupuestado para el programa espacial en este año unos 20.000 millones de pesetas. Una cantidad modesta, reflejo de la crisis económica que vive Rusia, e insuficiente para llevar adelante todos los proyectos en marcha, pero que se espera complementar con aportaciones de empresas privadas.

Una compañía norteamericana domiciliada en las Islas Vírgenes, Gold & Apple Transfer, ha ofrecido aportar los más de 3.200 millones necesarios para prolongar hasta agosto la vida útil de la Mir. Incluso ha desembolsado ya la tercera parte. Un portavoz de la firma, que se mueve en el campo de la alta tecnología, asegura además, según el diario británico Financial Times, que espera conseguir contribuciones de al menos 10 veces esa cantidad por parte de grupos aeroespaciales y farmacéuticos. De ser así, la estación podría someterse a reparaciones a fondo que prolongarían aún más su vida útil.

A finales de agosto, el Gobierno ruso tendrá que volver a decidir: o nuevo indulto o ejecución. Víktor Blágov, jefe adjunto del programa Mir, cree probable que la nave sobreviva hasta febrero de 2001. Sería una buena forma de celebrar su 15º cumpleaños, que se cumpliría el día 20 de ese mes. Cuando se puso en órbita, en 1996, nadie se atrevía a pronosticar que funcionase más de cinco o seis años.

Según Blágov, los actuales problemas de la Mir, y muy especialmente el de pérdida de presión, serán fáciles de resolver, sobre todo cuando una nave de carga Progress lleve oxígeno a la nave dentro de 10 días, además de combustible, agua y comida. En cuanto al material científico (y eso es lo que más importa en un laboratorio espacial), señaló que el 85% se encuentra en perfecto estado de funcionamiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2000