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Una accidentada agonía

Con la Mir les pasa a los rusos lo que a los ucranios con el reactor número 3 de la central nuclear de Chernóbil: que pese a los problemas que viene dando durante los últimos años, aseguran que con una buena inyección de fondos, mantenimiento y algunas reparaciones pueden hacerla funcionar indefinidamente.La Mir, que lleva ya casi 14 años en el espacio, ha dado en los últimos muchos sustos. Peligroso, y muy desagradable, fue el ocurrido en diciembre de 1996, cuando se averió, por exceso, el "retrete espacial" que reciclaba los residuos orgánicos. En febrero de 1997 se produjo un incendio cuando los astronautas intentaban cambiar un filtro de aire. Cuatro meses después, el 25 de junio, un accidente de tráfico (el primero registrado en el cosmos) puso en peligro la supervivencia de la estación y de sus tres tripulantes: el norteamericano Michael Foale y los rusos Vasili Tsiblíyev y Alexandr Lazutkin. Una maniobra que debía haber sido rutinaria, el atraque de una nave de carga Progress, provocó un choque que agujereó un módulo y dañó los paneles solares.

Desde entonces se han sucedido los problemas en la vieja estación orbital, desde episodios de despresurización hasta fallos de los ordenadores de a bordo que provocaron desviaciones en la orientación de los paneles solares que tardaban días en resolverse.

Mal que bien, todos fueron resueltos, y la estación pudo seguir prestando servicio y acogiendo nuevas tripulaciones (con astronautas rusos y extranjeros) hasta el pasado 27 de agosto.

La noche de ese día, el general francés Jean Pierre Haignére, el ingeniero ruso Serguéi Avdéyev y su compatriota el coronel Víktor Afanasiev abandonaron la nave, aparentemente condenada a muerte. Avdéyev batió el récord de permanencia en el espacio, que dejó en 746 días, aunque su compatriota Valeri Poliakov (premio Príncipe de Asturias) conserva aún, con 438 días, el récord para una sola misión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de enero de 2000