El fiscal asocia las lesiones de la mujer brasileña con su violación en comisaría y no con malos tratos

El fiscal atribuye las lesiones que presentaba Rita Margarete R. a la violación que la ciudadana brasileña sufrió en la Jefatura Superior de Policía de Bilbao en 1995, y no a los malos tratos que la mujer ha declarado que le infligieron dos policías nacionales para forzarle a reconocer que ejercía la prostitución. El Ministerio Fiscal, Avelino Ruiz, estimó que Rita mintió al negar que fue arrestada en un club de alterne y se pregúntó: "¿por qué no va a hacerlo en lo demás"? La acusación distinguió la presencia de dos tipos de lesiones y pidió 12 años de prisión para los agentes.

Han pasado casi dos años. Sin embargo, la manivela del tiempo permitió ayer retroceder al 28 de abril de 1998 en la Sala Segunda de la Audiencia Provincial de Vizcaya. El tribunal juzgó entonces a tres policías nacionales por un posible delito de violación a Rita Margarete R. en los calabozos de la comisaría de Indautxu, en Bilbao. En ese juicio, la fiscal no acusó al presunto autor ni a los dos compañeros que le encubrieron, y aseguró: "Rita no dice la verdad. No hay datos para creerle y no hacerlo a los numerosos testigos". Desestimó así los informes médicos y la declaración de más de dos horas de la víctima entre sollozos. Sin embargo, sendas sentencias de la Audiencia de Vizcaya y del Tribunal Supremo dieron por probado que la joven había sido violada duranta su detención. Pero en ambos fallos se reconoció la falta de pruebas para condenar a los acusados.Ayer, en la última sesión del juicio que durante tres días se ha desarrollado en la Audiencia de Bilbao por un delito de presuntas malos tratos infligidas a Rita Margate R. el mismo día que fue violada, el Ministerio Público también expresó su convencimiento de que la mujer mentía. Sin embargo, acreditada ya la existencia de lesiones, el fiscal Avelino Ruiz relacionó con la agresión sexual los golpes que Rita Margarete R. presentaba en espalda y brazos. Asimismo, apoyándose en informes psiquiátricos, también asoció el estrés postraumático que sufrió la ciudadana brasileña en comisaría con la agresión sexual que la Fiscalía, en el anterior juicio, consideró que no había existido.

Ruiz, que tildó de "persona nerviosa e impresionable" a la mujer brasileña, incidió en las contradicciones de ésta a la hora de referirse al lugar exacto de las dependencias policiales en el que se propinaron los golpes y en la descripción física que hizo de ambos acusados. Finalmente concluyó que la mujer no decía la verdad. "Si miente en algo tan intrascendente [haber sido detenida en un club de alterne, según la Policía y varios testigos], ¿por qué no va a hacerlo en lo demás?".

Las defensas de los policías también pidieron su absolución por entender que Rita Margarete R. miente. "No es creíble que fuera maltratada". La acusación particular, por su parte, señaló que a los policías "el asunto se les fue de las manos", ya que creyeron "que [Rita] era la cabeza de una red de prostitución" y después tuvieron que justificar lo que habían hecho. La incredulidad de las partes ante el testimonio de la mujer, tanto en el juicio anterior como en el actual, llevó a la acusacióna decir: "Se sigue manteniendo que no pasó nada, pero hay un problema: hacérselo crer a ella [la víctima]".

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