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Bronca por las sondas perdidas en Marte

Las investigaciones en curso sobre la causa de la pérdida de las dos naves que llegaron a Marte el año pasado no han terminado, pero empiezan a aflorar las tensiones que ha provocado el desastre. Hace unos días, declaraciones realizadas por ingenieros sin identificar de la empresa Lockheed Martin, fabricante de las dos sondas, publicadas en varios diarios de EEUU, sugerían que la Mars Polar Lander, la segunda de las dos naves perdidas, podía haberse estrellado en un cañón de un kilómetro y medio de profundidad que no figuraba en los mapas de la zona elegida para el aterrizaje suministrados por la NASA a la empresa. En tal caso, la empresa quedaría libre de toda culpa, ya que el módulo de aterrizaje, provisto de tres patas, no podía aterrizar bien en un terreno inclinado.A los pocos días, la NASA contraatacó mostrando el mapa de la zona, en la que se observa, efectivamente, una depresión, pero los técnicos niegan que se trate en absoluto de un cañón. La inclinación no sobrepasa en ningún lugar los 10 grados, aseguran los expertos del Jet Propulsion Laboratory (NASA), el centro de control de la misión, y la depresión es muy pequeña comparada con el resto del área hacia la que se dirigía la nave cuando se acercaba al planeta, pocas horas antes del aterrizaje previsto, que nadie sabe si tuvo lugar o no.

El pasado viernes, la dirección de Lockheed Martin hizo público un comunicado asegurando que sigue sin saberse la causa de la desaparición de la Mars Polar Lander y que todas las suposiciones que puedan hacerse no tienen ninguna base. "No hay razón para creer que es probable que la nave aterrizara en una hoz o en algún tipo de cañón. Tenemos tan pocos datos de lo que pudo ir mal, que ya quisiéramos que fuera tan fácil como decir eso", ha dicho Joan Underwood, portavoz de la empresa. Para ella, existen más de mil posibles razones de desastre.

Las comisiones de investigación deben recomendar lo que hay que hacer respecto a futuras misiones a Marte, y si la causa no se encuentra, no está claro que se vayan a realizar las dos misiones próximas, ya que son muy parecidas a las perdidas el año pasado.

Lockheed Martin sí ha reconocido que no hizo todas las pruebas previas que se podían haber hecho en los sistemas de la nave, especialmente en los pequeños cohetes para frenar el descenso, debido a la limitación de dinero en el proyecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 10 de enero de 2000