El brazo armado del FIS firma con el Ejército argelino su disolución

El brazo armado del prohibido Frente Islámico de Salvación (FIS), de Argelia, va a disolverse tras el acuerdo alcanzado ayer con el Ejército, según informó la radio estatal. El FIS, el principal grupo de oposición en Argelia hasta su ilegalización en 1992, anunció el pasado lunes que había ordenado a sus militantes que pararan el proceso de reinserción tras acusar a las autoridades de dar marcha atrás en el acuerdo de paz firmado el pasado julio por el presidente Abdelaziz Buteflika.

"Un representante del Ejército nacional y el llamado Ejército Islámico de Salvación han alcanzado un acuerdo para la disolución de ese movimiento y el regreso de sus miembros con sus familias para las vacaciones del Eid al Fitr", añadió la radio. La festividad musulmana del Eid, que pone fin al mes de ayuno de Ramadán, está previsto que se inicie este fin de semana.Ayer resultó imposible entrar en contacto con miembros del FIS en Argelia o en el exterior para que comentaran el acuerdo alcanzado tras dos días de negociaciones secretas en Yiyel, a unos 350 kilómetros al este de Argel, donde tiene su feudo la dirección del Ejército Islámico de Salvación (EIS).

La emisora estatal dijo que las dos partes también habían llegado a un acuerdo en "medidas técnicas y materiales", pero no dio más detalles. Bajo el acuerdo de paz firmado el pasado julio, el EIS se comprometió a poner fin de forma definitiva a su lucha armada contra el Gobierno, lo que se tradujo en una tregua a partir del 1 de octubre. El pacto también preveía la rendición de seis centenares de militantes a cambio de "anmistía total y derechos civiles completos".

Sin embargo, la dirección del FIS dijo hace unos días que los primeros 200 militantes que se entregaron hace dos semanas se habían encontrado con que se les denegaban sus derechos civiles y se les trataba de "forma agresiva". Otros dos grupos de dos centenares de militantes cada uno tenían previsto entregar las armas antes de la fecha límite del 13 de enero, cuando concluye el plazo de seis meses previsto para que los islamistas se acojan a la amnistía de Buteflika.

Militantes humillados

"Los militantes han sido tratados con una actitud humillante tanto por la población como por las autoridades", declaró ayer mismo, antes de que se lograra el nuevo acuerdo, un dirigente del FIS.

"El pacto [por el alcanzado el pasado junio] incluía una amnistía total, una compensación económica para las familias de los combatientes y la admisión de éstos en sus antiguos puestos de trabajo en la Administración o las compañías propiedad del Estado, pero estas cláusulas no han sido respetadas", añadió el dirigente islamista.

Otro responsable de la seguridad afirmó que el EIS también había pedido armas para unirse al Gobierno en la lucha contra el Grupo Islámico Armado (GIA) y la facción Daua u al Yihad (Llamada y Lucha), las dos organizaciones extremistas que han rechazado el plan de paz como una traición a su causa para crear un Estado islámico puro.

Buteflika ha prometido una campaña total contra los rebeldes musulmanes radicales en caso de que no se rindan antes del jueves de la próxima semana. El Gobierno argelino, vigilado muy de cerca por el Ejército, asegura que más de 1.500 rebeldes se han entregado al amparo de la amnistía amparada bajo la Ley de Concordia Civil, aprobada el pasado 13 de julio.

Desde entonces, las guerrillas más radicales han aumentado sus ataques, causando cientos de víctimas mortales entre la población civil.

Argelia se sumergió en la espiral de violencia a principios de 1992, después de que las autoridades anularan unas elecciones generales en las que el FIS había resultado triunfador. El siempre vigilante Ejército argelino temió entonces el resultado de un eventual Gobierno de corte islamista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0005, 05 de enero de 2000.

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