La sequía provoca una caída de las rentas agrarias por tercer año consecutivo

Las rentas agrarias cayeron por tercer año consecutivo en 1999. La sequía, que originó una fuerte caída de producciones y el incremento de los gastos de la cabaña ganadera, fue la principal causa. El año, cuyo balance ha sido calificado de negativo por las organizaciones agrarias, comenzó con la aprobación de la reforma de la Política Agrícola Común y terminó con el fracaso de la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En medio, el problema de los piensos belgas contaminados, que provocó el hundimiento de la avicultura, y el escándalo de las ayudas al lino en España.

Hay coincidencia a la hora de valorar los resultados del último año, en el que Jesús Posada tomó el relevo de Loyola de Palacio al frente del Ministerio de Agricultura. Para las organizaciones agrarias es significativo que se hayan perdido rentas por tercer año consecutivo y que, mientras descendía el poder adquisitivo de los agricultores, se hayan disparado los precios de la tierra, así como el valor de los derechos o primas de producciones adquiridos en el mercado por personas no ligadas directamente a la actividad agraria. Mientras tanto, se sigue echando en falta una política agraria nacional que complemente o desarrolle los acuerdos de Bruselas. La Ley de Orientaciónon Agraria sigue siendo un proyecto. A grandes rasgos, éstos son algunos de los puntos más significativos del último ejercicio: - Rentas. Consecuencia de los resultados en materia de producciones y precios la baja, así como en el recorte de ayudas, según los datos provisionales manejados por Bruselas, la renta agraria bajaría este año en torno al 8%, porcentaje que se suma al 6,2% de 1998 y al 2,3% de 1997. Un dato significativo es que, mientras bajan las rentas, suben los precios de la tierra, los derechos de prima para la vaca nodriza, la cuota de leche, la cuota para producir remolacha o tabaco y los derechos de viñedo. Esos derechos a precios altos no los están pagando agricultores profesionales, sino personas ajenas al sector como segunda actividad, según los sindicatos.

- Sequía. Hubo una grave caída en la mitad sur de la Península de cosechas de cereal, girasol, remolacha, viñedo y olivar. La ganadería extensiva se quedó sin pastos, con fuerte aumento en los costes de alimentación animal. El sector cifró las pérdidas en unos 500.000 millones de pesetas. La Administración tapó el problema con 80.000 millones en créditos a bajo interés, aplicación generosa del seguro agrario y adelanto en los pagos de las ayudas y apoyos al transporte de piensos. En total, un coste directo que no llegó a los 10.000 millones de pesetas.

- Caída de producciones. Se vinieron abajo las producciones más significativas. En cereales de invierno no se llegó a los 13 millones de toneladas, lo que supone una de las cifras más bajas de los últimos 20 años. En aceite de oliva la producción fue de 790.000 toneladas, a pesar de lo cual la ayuda comunitaria se penalizó un 12% al superarse la cuota asignada por Bruselas de 760.027 toneladas. En girasol, la cosecha bajó a la mitad, unas 500.000 toneladas, y en vino no se llegó a los 33 millones de hectolitros.

- Precios bajos. Las bajas cosechas, consecuencia de la mayor apertura a las importaciones, no provocó subidas de precios en cereales y hundió el sector oleaginoso. Cayeron también la avicultura de carne y de puesta, el ovino, la leche y el aceite de oliva.

- Agenda 2000. En los primeros meses del año se produjo la aprobación de la reforma de la Política Agrícola Común en el marco de la Agenda 2000. A partir de este año se iniciará un recorte de los precios del 15% en los herbáceos y del 20% en la carne de vacuno, mientras las ayudas sólo cubrirán la mitad de esos descensos, siguiendo la política de desmantelamiento de los mecanismos de intervención. El balance de la reforma es negativo, aunque pudo ser peor. En la parte positiva, España logró aumentar los rendimientos en cereales, que pasaron de 2.640 a 2.900 kilos por hectárea, 550.000 toneladas de cuotas lecheras y llegar a 714.000 cabezas en derecho de vacunos machos, además de 17.355 hectáreas en viñedo.

- OMC. En diciembre se celebró la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC), en la que se pretendía lograr una declaración para seguir desmantelando la política de ayudas directas al sector agrario en el mundo. La cumbre fue un fracaso. No hubo declaración en esa dirección, aunque las negociaciones seguirán a partir de la segunda quincena de enero en Ginebra.

- Escándalo del lino. El primer semestre del año fue escenario del escándalo por el supuesto fraude en el lino. Se acusaba de cobros irregulares a varios altos cargos del PP en Castilla-La Mancha. El cultivo pasó de 200 a casi 90.000 hectáreas en los últimos cinco años, con ayudas anuales de casi unos 10.000 millones de pesetas.

- Crisis en Bélgica. El descubrimiento en Bélgica de piensos contaminados utilizados para la alimentación en granjas avícolas provocó el hundimiento en la demanda de pollos en toda la UE, lo que dio lugar a una de las crisis más graves de los últimos años, con pérdidas que se evalauron en unos 20.000 millones.

- Porcino. En porcino aparecieron problemas de precios a la baja, lo que ha provocado el abandono de los pequeños, mientras aparecen o se consolidan grandes grupos integradores.

- Agua. Los socialistas aprobaron un Plan de Regadíos de urgencia semanas antes de que terminara la anterior legislatura. Los populares se han pasado cuatro años prometiendo tanto el Plan Nacional de Regadíos como el Plan Hidrológico, sin que hayan concretado ambos proyectos. Sigue sin haber una política para el agua.

- Marruecos. El sector hortofrutícola ha vivido un año en vilo ante el desarrollo de acuerdos con terceros países para aumentar las posibilidades de importaciones de frutas y hortalizas, que están hundiendo los mercados comunitarios y los españoles, como sucedió en el caso de la patata. El año se cierra con fuertes movilizaciones en las zonas hortofrutícolas ante la posibilidad de que Bruselas opte por aumentar las importaciones desde Marruecos a cambio de posibilidades de pesca.

- Leche. Siguió el desorden en el sector de la leche de vaca, sin conocer la producción real a pesar de los planes y programas aplicados en los últimos años.

- Agroindustria. En relación con el sector agrario, destaca la expansión de Puleva en leche; Campofrío en carne y, en el exterior, el desarrollo cooperativo en el aceite y el auge de todas las bodegas.

- Distribución. Ha seguido el proceso de concentración de los grandes grupos, sobresaliendo la fusión de Continente y Pryca y el poder de IFA y Euromadi como las grandes centrales de compra.Estos procesos, por el mayor volumen de los grupos y el pago aplazado, afecta negativamente al campo como último eslabón de la cadena agroalimentaria.

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