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Editorial:
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Fecha para las urnas

EL PORTAVOZ del Gobierno, Josep Piqué, ha señalado el 12 de marzo como la fecha más probable para las elecciones generales. Tomada la decisión de agotar la legislatura, pocas opciones le quedaban a José María Aznar a la hora de decantarse por una fecha u otra. La coincidencia con el agotamiento de la legislatura del Parlamento andaluz obligaba, además, al presidente del Gobierno a evitar una decisión subordinada a un calendario ajeno, posibilidad que no estaba descartada del todo si seguía empantanado en las indecisiones.La fijación de la fecha de las elecciones generales es potestad exclusiva del presidente del Gobierno. En no pocas ocasiones, esta decisión política, que afecta a la propia continuidad de quien la toma, se convierte en la más trascendente de una entera legislatura. En otras, la gestión de la incertidumbre de la fecha se convierte en el centro de la actividad del Gobierno. Ninguno de los dos casos se daba ahora. La fecha más cercana posible era la del 20 de febrero, para cuyo caso se requería su anuncio la próxima semana sin más dilaciones. La fecha más tardía era la del 26 de marzo, pero nada había que justificara la inactividad del Parlamento durante un trimestre. Otras fechas intermedias estaban llenas de incomodidades. Celebraciones como el Día de Andalucía, Carnavales o San José aconsejaban su descarte como citas electorales.

También la convocatoria andaluza complicaba el anuncio, pues Aznar no podía permitirse el lujo de unos comicios andaluces 15 días antes de los generales, en los que el socialismo andaluz pudiera proporcionarle el aperitivo de una derrota. Tampoco quería, como es lógico, someterse al dictado del presidente andaluz, y menos todavía pactar el calendario electoral con Chaves, cuando no ha querido ni siquiera recibirle en funciones institucionales para tratar sobre las relaciones corrientes entre su autonomía y el Gobierno del Estado. La conclusión es que debía tomar la iniciativa y dejar, a la vez, la pelota en el campo de la Junta de Andalucía.

Algunas fuerzas políticas andaluzas hubieran preferido que sus elecciones no coincidieran con las generales. Pero, llegados a estas fechas, la lógica aconseja evitar que los andaluces puedan ser citados en dos ocasiones a las urnas en un intervalo de 15 días. Así que todo hace suponer -la decisión del presidente Aznar y el interés de Chaves, pero también el sentido común- que las elecciones se celebrarán el 12 de marzo. Para ello es obligatorio, como anunció ayer Piqué, que Aznar las convoque a mediados de enero. Bueno será que todos los españoles, incluidos los andaluces, sepan pronto cuándo van a ir a las urnas.

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