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Siria exige la total devolución del Golán en la apertura de sus negociaciones con Israel

Ehud Barak y Faruk al Shara no se estrecharon ayer las manos en la apertura en Washington de las primeras conversaciones directas a alto nivel entre Israel y Siria. La resistencia del ministro de Exteriores sirio a establecer un amistoso contacto físico con el primer ministro israelí impidió a Bill Clinton conseguir una foto semejante a la protagonizada por Isaac Rabin y Yasir Arafat en 1993, en el mismo lugar, los jardines de la Casa Blanca. Clinton subrayó que el éxito de las conversaciones "no está garantizado" y que israelíes y sirios tienen ante sí "duras disyuntivas".

Barak adoptó un tono conciliatorio en la ceremonia pública de apertura de las negociaciones al más alto nivel jamás desarrolladas entre Israel y Siria, un diálogo que terminará hoy en Washington, sin que la Casa Blanca espere un acuerdo, aunque sí progresos en la creación de "un clima de confianza" entre las partes. El primer ministro israelí expresó su deseo de hacer la paz con Siria y empezar a pensar en ese país como "un socio" en Oriente Próximo."Hemos venido aquí para situar en el pasado todos los horrores de la guerra y caminar hacia la paz", dijo Barak, el político israelí que ha resucitado el proceso de paz tras la agonía en la que lo colocó su predecesor, el derechista Benjamín Netanyahu.

Al Shara, por el contrario, no hizo concesiones a la galería y adoptó la actitud de dignidad herida que caracteriza a Siria. El sempiterno ministro de Exteriores de Hafez el Asad recordó sin más preámbulos que, para Siria, la paz representa la devolución de "todos los territorios ocupados" por Israel en la guerra de 1967, y muy en particular las colinas del Golán.

"Para Israel", añadió, "la paz significará el fin del miedo psicológico en el que los israelíes han vivido como resultado de la existencia de la ocupación, que es, sin duda, la fuente de todas las adversidades y las guerras".

Siria comenzó ayer las negociaciones, que se celebran en el edificio conocido como Blair House, frente a la Casa Blanca, con la afirmación de que el anterior Gobierno laborista israelí, el de Isaac Rabin y Simón Peres, ya ofreció la devolución del Golán. Y añadió que el destino de los 18.000 colonos israelíes allí establecidos tras la ocupación militar es irrelevante. Los medios de comunicación, señaló Al Shara, parecen haber olvidado el medio millón de sirios que fueron expulsados del Golán tras la Guerra de los Seis Días.

La Casa Blanca auguró que un acuerdo de Israel con Siria puede ser más fácil de conseguir que con los palestinos. Sus líneas generales serían: retirada israelí del Golán; medidas de seguridad que tranquilicen a los israelíes y establecimiento de las primeras relaciones diplomáticas entre ambos países. Los detalles, sin embargo, van a ser duros de negociar. Entre ellos, la línea exacta de la frontera, la intrusión de Israel en territorio sirio para garantizar esas medidas de seguridad, el destino de los colonos israelíes y el ritmo y alcance de la normalización de las relaciones.

"Hoy", dijo Clinton en la ceremonia de apertura, "todavía no somos testigos de la paz y llegar allí va a requerir mucho trabajo de pensamiento y duras disyuntivas. Pero lo de hoy es un gran paso en el camino. Por primera vez en la historia, existe la posibilidad de una paz global entre Israel y Siria, y también entre todos sus vecinos".

Tras la ceremonia oficial inaugural en Rose Garden, Clinton, Barak y Al Shara se reunieron durante media hora. Luego el presidente departió individualmente con cada dirigente antes de que ambos comenzaran las conversaciones en compañía de sus respectivas delegaciones.

"Van bastante bien, pero es un camino difícil y tenmos mucho trabajo por delante", manifestó Clinton a los periodistas cuando le preguntaron por la marcha de la reunión.

Madeleine Albright, secretaria de Estado, y Dennis Ross, mediador de Estados Unidos en Oriente Próximo, se incorporaron desde el primer momento a las conversaciones de Blair House. Pero no en la misma habitación donde mantenían su primer encuentro cara a cara israelíes y sirios, sino en otra cercana, por si su mediación era requerida.

Si las dos partes consiguen terminar hoy con lo que los estadounidenses llaman "un mapa de carreteras" hacia la paz, podrían continuar en otro momento las negociaciones. Estados Unidos parecía ayer a unos y otros el país ideal para una hipotética segunda ronda. También se había mencionado la posibilidad de trasladar la segunda fase de las conversaciones a Jordania, en reconocimiento por el papel mediador que ha jugado este país, pero ahora parece descartada.

La cita de Washington ha sido fruto de los intensos esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos para lograr que Siria e Israel reanudaran unos contactos interrumpidos bruscamente hace casi cuatro años. Entonces, una oleada de atentados suicida en Israel motivó la suspensión de las conversaciones que se llevaban a cabo a un nivel de representación inferior al actual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de diciembre de 1999

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