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Los edificios de Ignazio Gardella enseñan la arquitectura del siglo

La primera retrospectiva en Madrid reúne sus proyectos y diseños

Las distintas etapas del movimiento moderno y su influencia en España a través de la arquitectura del italiano Ignazio Gardella (1905-1999) es el contenido de la exposición organizada por el Ministerio de Fomento, que se inaugura esta tarde. La sala de las arquerías de los Nuevos Ministerios, de Madrid (paseo de la Castellana, 67), presenta hasta el 23 de enero la primera retrospectiva tras su muerte con sus principales proyectos y diseños.

La llamada tercera generación del movimiento moderno tiene en Italia a un conjunto de arquitectos, como Gardella, Rogers, Scarpa, Albini y Samoná, que tienen una decisiva influencia entre los profesionales españoles de los años cincuenta, sobre todo de la Escuela de Barcelona. La obra de Ignazio Gardella se muestra en una antológica, la primera después de su muerte, el pasado mes de marzo, que se plantea como "una deuda", según los organizadores, tras la influencia que recibieron arquitectos como José Antonio Coderch, Oriol Bohigas, Alejandro de la Sota, Rafael Moneo, Federico Correa o Elías Torres.Federico Correa ha sido discípulo de Gardella, tras un curso en 1952 en la escuela de Venecia, y mantuvo una gran amistad. Correa recordó ayer que Gardella, Rogers y Albini intentaron modificar algunos conceptos del movimiento moderno. "En la Italia de los años cuarenta había una cierta desilusión por los rígidos principios del movimiento moderno, que chocaban con su propia tradición. Estaban en contra del estilo internacional de los años treinta y cuarenta. Rogers decía que el estilo no es la modernidad, sino que es una forma de pensar". Sobre Gardella, destaca su "talento refinadísimo, enorme sensibilidad y gracia", compañero de Visconti en el colegio y formado en la ingeniería y la arquitectura.

La exposición Ignazio Gardella. Arquitectura a través de un siglo, que presenta esta tarde Rafael Moneo, se ha realizado con la colaboración de los centros italianos que documentan la obra y un comité científico formado por los arquitectos María Cristina Poi, Angelo Lorenzi y Fabio Nonis. Los comisarios de la muestra, Rafael Bescós y Carlo Alberto Maggiore, que han trabajado en el estudio de Gardella, declararon ayer que se ha investigado en sus trabajos con motivo de la reciente rehabilitación del dispensario antituberculosis de Alejandría y la reconstrucción del pabellón de arte contemporáneo de Milán, destruido en 1994 por un atentado de bomba atribuido a la Mafia.

La arquitecta Blanca Lleó, también comisaria, ha diseñado el montaje con algunos trazos de la arquitectura de Gardella, sobre todo en algunos proyectos, como la casa Borsalino, de 1950-1952, que tiene una clara influencia en las viviendas de la Barceloneta, de Barcelona, de José Antonio Coderch. El recorrido por la sala se plantea también como una visión de la arquitectura italiana de este siglo, con las primeras etapas del movimiento moderno, la crisis de la modernidad y las iniciales propuestas del posmodernismo a partir de su colaboración con Aldo Rossi.

Dibujos, planos, maquetas y fotografías explican los 14 proyectos expuestos con detalle junto a otras imágenes del resto de su obra de los últimos años. Toda la producción se puede seguir en unas áreas de información donde se pasan continuamente diapositivas con sus obras.

El montaje comienza con su primera época racionalista, con el concurso de la torre en la plaza del Duomo de Milán, de 1934, que después, en 1988, volverá a ordenar la plaza milanesa. En los años cincuenta aparecen la casa al Parco, la casa Borsalino y la casa alle Zattere, en el gran canal de Venecia, con los primeros proyectos. Otro proyecto, el teatro Cívico de Vicenza, se muestra también en dos versiones realizadas en 1968 y 1979.

La muestra ha querido reunir también objetos de mobiliario, como mesas, lámparas y sillones -algunos se mantienen en el mercado-, que se han colocado ante una reproducción de una exposición diseñada por el arquitecto sobre la historia de la silla en Italia.

En la planta baja de la sala se han colocado otros proyectos de los cincuenta, como las termas Regina Isabella y la iglesia parroquial de Cesate, junto con la estación ferroviaria de Lambrate, en Milán, que proyectada en 1983 se ha construido este año. Junto a otras imágenes de obras últimas se ha situado una galería de retratos del arquitecto a lo largo de su vida. Los comisarios destacan su interés por la arquitectura clásica, su posición en el racionalismo ("la verdad no se alcanza sólo con la razón"), su interés por el contexto histórico y el lugar de la intervención y el gusto por el detalle constructivo y decorativo que se puede apreciar en sus dibujos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de diciembre de 1999