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Reportaje:

Los fondos "dormidos" del Holocausto

La Comisión Volcker cifra en más de 53.000 las cuentas en bancos de Suiza abiertas por víctimas de Hitler

Tras más de tres años de arduas investigaciones efectuadas en los archivos de los bancos suizos, el trabajo de la Comisión Volcker llegó a su fin. Un total de 53.886 cuentas durmientes de personas que murieron sin herederos, la mayoría en campos de concentración, han sido censadas en los bancos suizos y fueron dadas ayer a conocer en Zúrich durante una conferencia de prensa en la que se hicieron públicas las conclusiones finales del informe de este organismo.La Comisión Volcker es una entidad de estudio multidisciplinaria formada por personalidades independientes encabezada por el ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos Paul Volcker, que se ocupó de investigar el papel desempeñado por los bancos suizos durante la II Guerra Mundial. "Se acaba un largo y penoso proceso para las víctimas judías, que han esperado demasiado tiempo a que se las hiciera justicia, y también para los bancos suizos, cuyos archivos han sido examinados con lupa durante tres años".

En el periodo que va desde el año 1933 hasta 1945, los casi 650 inspectores contratados por el comité escudriñaron más de cuatro millones de cuentas, de un total de casi siete millones que existían en esa época. La operación, cuyo coste ha ascendido a más de 500 millones de dólares (más de 8.000 millones de pesetas), fue sufragada por la Asociación de Bancos Suizos, que quería aclarar de una vez por todas todo este asunto. De esta manera, prácticamente fueron revisadas el 80% de las instituciones bancarias suizas que operaron en ese tiempo.

En concreto, 53.886 cuentas fueron puestas al día, de las cuales 38.980 fueron clausuradas hace muchos años, según dictamina el informe. Pero el documento es muy prudente al señalar que solamente 3.191 tenían relación directa con las víctimas. Con este último dato, la Comisión Volcker formó el primero de los cuatro tipos de cuentas que examinó. El segundo grupo incluye unas 7.000 cuentas de personas que vivieron en Alemania o los países ocupados por los nazis. La posibilidad de que hayan pertenecido a víctimas de Hitler es muy elevada. Viene enseguida el tercer grupo. Aquí existen más de 30.000 cuentas, entre las que se incluyen a personas residentes en Alemania o Italia, ambas ex potencias del Eje. Según el informe de la comisión, "no existe la certeza de que se trate de cuentas en desherencia".

Finalmente, el cuarto tipo de cuentas incluye a casi 13.000 beneficiarios. Estas últimas se abrieron entre 1939 y 1945, y no corresponden a las listas de las víctimas directas del nazismo, aunque bien podrían estar vinculadas probablemente a víctimas del régimen de Hitler.

A pesar de haber concluido en materia de historia, la Comisión Volcker no ha resuelto todavía el coste económico que estos hallazgos causarán. El valor total de las cuentas no podrá ser establecido hasta que los titulares o los beneficiarios de las mismas se personen ante los propios bancos, lo que se presume llevará aún cierto tiempo.

Por el momento, la comisión ha evaluado entre 180 y 275 millones de dólares el valor actual de las cuentas de las dos primeras categorías. Falta todavía calcular el grupo que engloba las categorías tres y cuatro. En cualquier caso, la cantidad de 250 millones de dólares que se negociaron en el acuerdo global entre los bancos suizos y las organizaciones judías "será suficiente", según considera la comisión.

La conclusión es obvia en una primera lectura: el informe Volcker no se vuelca en contra de las instituciones bancarias helvéticas, acusándolas de ser cómplices de los nazis. Al contrario, sostiene que los bancos no discriminaron deliberadamente los bienes de las víctimas y agrega que tampoco en ningún momento desviaron cuentas en su beneficio. Dice, además, que los establecimientos tampoco destruyeron sistemáticamente los archivos de todo este asunto.

Sin embargo, la comisión sí pone el dedo en la llaga en cuanto a comportamientos particulares. Señala la actuación de algunos bancos en concreto al encontrar "pequeños indicios" de que alguna víctima del nazismo ha sido desposeída de sus cuentas intencionadamente.

Tras la aparición ayer de este informe, Suiza espera ahora el que hará público el viernes la Comisión Bergier, que tratará de la política suiza respecto a los refugiados durante el periodo 1939-1945, que puede suponer, según los expertos, "una fractura de la política suiza frente al nazismo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 1999