Libia se compromete a negar ayuda y protección a los grupos terroristas

El primer ministro italiano, Massimo D"Alema, mantuvo ayer en Trípoli una histórica entrevista con el líder libio, Muammar el Gaddafi. Se reunieron en una tienda de campaña en las instalaciones militares de Aziziya, a las afueras de la capital libia, con fuertes medidas de seguridad. La visita se saldó con el compromiso de Libia, expresado en un comunicado conjunto, "de negar ayuda y protección a los responsables de actos terroristas".

La visita de D"Alema es el primer síntoma de deshielo en las relaciones del régimen libio con Occidente en más de ocho años. D"Alema, primer líder occidental que visita Libia desde 1992, y Gaddafi hablaron a través de intérpretes durante más de una hora. Ambos conversaron sobre las posibilidades de colaboración mutua y de Libia con la Unión Europea y subrayaron la importancia de iniciativas como el Foro Euro-Mediterráneo, constituido en Barcelona en 1994.Italia, en su calidad de antigua potencia colonial y principal socio comercial del país norteafricano, quiere tener un protagonismo diplomático en el acercamiento de Libia a Europa. La luz verde para esta entrevista, impensable hace unos pocos meses, llegó con la decisión de Gaddafi de entregar a la justicia occidental en abril pasado a los dos sospechosos de haber colocado una bomba en un avión de la compañía Pan American, en 1988. El avión estalló cuando sobrevolaba Lockerbie (Escocia), causando 270 víctimas. La respuesta de la ONU a este gesto de Gaddafi fue levantar el embargo, y con él, el veto de las democracias occidentales a un país que ha sido identificado con frecuencia como patrocinador del terrorismo internacional. De ahí la importancia del comunicado conjunto firmado ayer por Italia y Libia. En él se señala: "Las dos partes subrayan la necesidad de negar apoyo y protección a los responsables de actos terroristas y solicitan que sean adoptadas ulteriores medidas de cooperación para prevenir, detener y reprimir tales actos".

D"Alema había iniciado la visita con un gesto de buena voluntad, devolviendo a las autoridades libias una Venus de la antigua ciudad de Leptis Magna requisada por el que fuera gobernador de Libia en 1940, Italo Balbo, para entregársela como regalo al líder nazi Hermann Goering. "Recuperando esta estatua de Berlín, restaurándola y devolviéndosela a Libia, Italia pretende curar una vieja herida", dijo D"Alema. Italia está en tratos para construir un gasoducto que asegure el suministro de gas libio a Italia. El papel prominente del Gobierno de Roma en las relaciones con Trípoli podría ser utilizado por Gaddafi para intentar una mediación en el Vaticano. El líder libio desea invitar oficialmente al Papa a visitar su país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de diciembre de 1999.

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