Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un libro analiza el poder de los validos en los siglos XVI y XVII

Para ser valido, favorito o privado era necesario poseer algunas cualidades: acceso a la proximidad del rey, capacidad de seducirle, que en algunos casos se traducía en atracción sexual, como la que ejercía el duque de Buckingham sobre Jacobo I de Inglaterra; estar dotado de una gran intuición psicológica sobre su rey para controlarlo y, sobre todo, ambición de poder. En El mundo de los validos (Taurus), varios prestigiosos historiadores, dirigidos por John Elliot y Laurence Brockliss, analizan con profundidad esta figura europea de transición de los siglos XVI y XVII. Los favoritos, que no han gozado de buena prensa en la historia, a juicio de Elliot, utilizaban ese poder con fines políticos y privados, creaban grandes redes clientelares y actuaban fuera del canal institucional pese a no tener, en muchos casos, cargos institucionales. Pero las causas de su éxito no estaban tanto en las posibles deficiencias personales de un Luis XIII, un Carlos I o un Felipe IV como en "la progresiva complejidad del Estado moderno incipiente, que impuso imperativos cada vez más gravosos a los monarcas", apuntó Elliot, galardonado con el Premio Balzan 1999 por su aportación al estudio de la historia entre 1500 y 1800.

El duque de Lerma destaca entre todos por sus dotes manipuladoras hacia Felipe III y la clave del éxito de Olivares fue su habilidad para moldear a Felipe IV, que tenía 16 años cuando accedió al trono. Olivares y Richelieu, favorito de Luis XIII, poseían tal facultad intuitiva que les dotó de un poder inmenso durante más de veinte años.

Dividido en cuatro partes, El mundo de los validos estudia el surgimiento de esta figura, sus dificultades, la proyección de su imagen en las artes visuales y la decadencia. Un ocaso que les llegó hacia 1640-1650, con la fuerte reacción que hubo hacia "esos ministros que acaparaban el poder, que eran corruptos y que favorecían a sus parientes", según Elliot. La antigua nobleza, que se había visto claramente perjudicada por estos personajes, que tenían un rango menor en el escalafón social, estaba ávida de rescatar el poder de manos de esos "hombres arrogantes y omnipotentes" para los nobles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de diciembre de 1999