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Vecinos de Santa Coloma se encierran en el Ayuntamiento

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Un grupo de vecinos del barrio de Les Oliveres de Santa Coloma se encerró ayer en el Ayuntamiento para protestar por el cambio de trayecto de la línea de autobús B-20, que fue modificada, como muchas otras, el 2 de noviembre, fecha en que entró en funcionamiento la nueva red de transporte de superficie del Barcelonès. Las manifestaciones, boicots a la B-20 y protestas de los vecinos de Les Oliveres han sido constantes durante todo el mes. También se han celebrado varias reuniones entre los vecinos y los representantes municipales para intentar encontrar una solución a este conflicto. Ayer tuvo lugar la última, a las 6 de la tarde, tras la cual los representantes vecinales decidieron romper las conversaciones y encerrarse en el edificio consistorial. Siete vecinos decidieron permanecer toda la noche en el Ayuntamiento y se declararon en huelga de hambre.

Los vecinos luchan contra el cambio de recorrido de la línea B-20, que enlaza Les Oliveres con Barcelona. Antes, el trayecto hasta Barcelona era directo, y ahora la B-20 recorre primero buena parte de Santa Coloma antes de dirigirse a la capital catalana, con lo que el tiempo invertido es superior. Los vecinos de Les Oliveres consideran que la antigua B-20 fue un logro que consiguieron hace años a base de reivindicaciones y ahora, con el cambio de trayecto, se sienten "estafados".

Para compensar el retraso respecto al recorrido anterior con el que ahora la B-20 llega hasta la Ronda de Sant Pere de Barcelona, el Consistorio se comprometió el 12 de noviembre a que la empresa de los autobuses, TUSGSAL, con el beneplácito de la Entidad Metropolitana del Transporte, pusiera en marcha una nueva línea que fuera directamente desde Les Oliveres hasta la plaza de Orfila de Barcelona, en Sant Andreu. Se trata del autobús L-O, que empezó a funcionar el 16 de noviembre.

Directo al centro

Los vecinos de Les Oliveres no están satisfechos con esta nueva línea. Ellos quieren llegar hasta el centro de Barcelona directamente desde su barrio, con el mínimo de tiempo invertido, como podían hacer antes. El Ayuntamiento se comprometió también el 12 de noviembre a acortar el tiempo del recorrido actual de la B-20. Según aquel compromiso, el tiempo del trayecto total de la nueva B-20 no debía superar los 12 minutos respecto a la antigua línea. Ayer, los representantes de Les Oliveres protestaron ante el Ayuntamiento porque, a pesar de las promesas municipales, la B-20 tarda ahora entre 22 y 25 minutos más que antes en hacer el recorrido.

Los representantes municipales aseguraron ayer a los vecinos que no hay ninguna posibilidad de que la B-20 recupere su antiguo trayecto, a pesar de la insistencia vecinal, de ahí el encierro de varios vecinos en el Ayuntamiento. Éstos aseguraron, además, que están dispuestos a llegar todavía más lejos.

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