_
_
_
_

La Diputación de Vizcaya elude aclarar el trato de favor a cinco contribuyentes por 348 millones

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

La Diputación vizcaína eludió ayer cualquier comentario sobre su decisión de demorar en 1997 el cobro de una deuda tributaria por importe de 348 millones a cinco contribuyentes, según ha constatado el Tribunal Vasco de Cuentas Públicas. El diputado de Hacienda no habló de ello ni de las otras anomalías del informe del tribunal. En el pleno de las Juntas Generales se limitó a explicar el contenido de los Presupuestos de 1997 y no contestó a la oposición, que calificó de "arte de birlibirloque" la moratoria de dicha deuda fiscal. El PSE ha tramitado una pregunta sobre la identidad de los beneficiados.

Más información
El PNV pierde una votación por vez primera en doce años

Javier Urizarbarrena, diputado foral de Hacienda, protagonizó ayer una única intervención sobre este asunto, que, según el tribunal, supuso la suspensión de la vía ejecutiva en que se encontraban los cinco expedientes -cuyos titulares no se identifican en la auditoría, que tampoco precisa si son contribuyentes individuales o empresas- y su devolución a la vía administrativa, lo que incumple dos decretos forales. La Diputación presentaba al pleno la aprobación de la cuenta general de 1997, una vez fiscalizada por el Tribunal de Cuentas, y Urizarbarrena realizó una prolija exposición del contenido de los aquellos Presupuestos.Pero el diputado de Hacienda no incluyó ninguna referencia a las anomalías apuntadas. Además de los problemas en los tributos, casi la mitad de los contratos forales examinados incumplían la ley. Así mismo, dejaron de utilizarse subvenciones para obras en los municipios a través del programa Udalkidetza y el tribunal cuestionó la puesta en marcha de la sociedad Bizkaiko Bideak, creada en 1997 para la construcción de carreteras sin tener que recurrir directamente a los presupuestos ordinarios.

La auditoría del órgano público que fiscaliza la actividad económica y financiera del Gobierno vasco, las tres diputaciones y los 250 ayuntamientos de la comunidad autónoma apunta también transgresiones de la ley en la recaudación de tributos a otros tres deudores por un importe de 541 millones. En estos casos, se les fraccionó el pago de impuestos a la Hacienda foral sin que se dieran los requisitos necesarios para ello, como la presentación de avales, lo que incumple otros dos decretos de la Diputación vizcaína.

La oposición censuró al diputado por su falta de comentarios al informe fiscalizador y casi todos los partidos mostraron su reproche por el trato dado a los cinco contribuyentes que vieron retrasado el pago de su deuda fiscal. "Se privilegia a cinco contribuyentes al concederles esa prórroga", señaló José Luis Conde (IU). Endika Garai (EH), que tachó de "radiografía preocupante" el informe global, calificó de "sorprendente" la decisión de pasar la deuda, "por arte de birlibirloque", desde la vía ejecutiva a la administrativa, y Leandro Aguirreche (PP), que utilizó idéntica expresión, lo tachó además de "auténtico chollo" para los beneficiarios. Los populares anunciaron, durante su intervención, la próxima presentación de una proposición no de norma para que el presidente del Tribunal Vasco de Cuentas comparezca a partir de ahora en las Juntas Generales para explicar los informes fiscalizadores, una solicitud que había pedido a las Juntas el propio tribunal para esta ocasión, pero que no obtuvo respuesta.

El diputado de Hacienda, pese a tomar notas de los reproches de los partidos a ésta y la otras anomalías apuntadas, no intervino en ninguno de los dos turnos de palabra existentes. Javier Belarrinaga (PNV) asumió la defensa de la Diputación, minimizó las irregularidades en la gestión de los Presupuestos de 1997 y afirmó que "la situación está sustancialmente mejorada respecto al ejercicio pasado".

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
SIGUE LEYENDO

Evolución y cuantía

Los socialistas, el único grupo que apoyó a PNV y EA en la aprobación de las cuentas de 1997 -entonces eran socios de gobierno-, han presentado una pregunta al diputado de Hacienda para que informe sobre el retraso de estas deudas fiscales, sus titulares y los motivos de la demora. Además, solicitan conocer la evolución de dichas deudas y, en el caso de que persistan, la cuantía actual.

Los Presupuestos de 1997 quedaron ratificados con el voto contrario del PP e IU, mientras que Euskal Herritarrok se abstuvo en una muestra más del pacto de no agresión con el PNV ante las negociaciones que protagonizan ambos sobre las cuentas generales del año 2000.

La sesión de ayer en la Casa de Juntas de Gernika provocó momentos de relajación entre los junteros, como el provocado por una pregunta del PP sobre unas declaraciones del eurodiputado del PNV Josu Ortuondo en el Parlamento europeo. En ellas, el ex alcalde de Bilbao evocó las diferencias biológicas de los vascos para defender también la singularidad del Concierto Económico.

El portavoz popular inquirió al diputado general Josu Bergara si compartía estas declaraciones, ante lo que éste afirmó: "Ni ratifico ni no ratifico. Ni aplaudo ni censuro". Ante la insistencia de Olazabal sobre su opinión, Bergara añadió, entre las risas de los junteros: "El que calla... pues calla; no otorga".

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_