Prisión preventiva para el depuesto primer ministro de Pakistán

Un juez paquistaní decidió ayer encarcelar al ex primer ministro Nawaz Sharif al menos hasta su próxima comparecencia ante el tribunal, el próximo viernes, pero no informó de los cargos. Sharif y otros cuatro altos funcionarios de su Gobierno están acusados de conspiración, secuestro e intento de asesinato, por el régimen militar que depuso a Sharif el 12 de octubre. Sin embargo, bajo el complejo sistema legal paquistaní, debe comparecer varias veces ante el juez antes de que se presenten los cargos.

Pakistán ya ha ejecutado con anterioridad a un antiguo primer ministro derrocado en golpe de Estado: Zulfikar Ali Bhutto, que murió en la horca en abril de 1979, durante el régimen del último dirigente militar, el general Mohamed Zia-ul-Haq, tras una polémica inculpación por conspirar para cometer un asesinato político.El juez Rehmat Hussain Jafri decidió retirar la custodia policial a Sharif y a otros cuatro acusados, y los puso a todos ellos bajo custodia judicial. El fiscal Ilyas Khan había pedido que se mantuviera esa vigilancia policial para proseguir los interrogatorios. Khan anunció más tarde su intención de presentar una lista enumerando todos los cargos contra Sharif; lista que deberá ser confirmada por el juez tras la presentación formal de los cargos. La comparecencia de ayer estaba centrada en otro asunto de procedimiento: decidir si Sharif debía permanecer bajo custodia policial o judicial.

Las acusaciones contra Sharif parten del supuesto intento de desviar el avión en el que regresaba a Pakistán al jefe del Ejército, general Pervez Musharraf, cuando estaba en marcha el golpe de Estado del 12 de octubre. El general logró después su objetivo y depuso sin derramamiento de sangre a Sharif y a todo su Gobierno.

Antes de que se iniciaran ayer los procedimientos judiciales, Sharif reafirmó ante los periodistas su inocencia. "Somos inocentes. No hemos cometido ninguno de los delitos de los que se nos acusa. No hemos hecho nada ilegal o inconstitucional", aseguró Sharif cuando se dirigía al juzgado. En los alrededores era perceptible un incremento de la seguridad respecto a las comparecencias anteriores, el viernes y el sábado. La policía había apostado francotiradores en los tejados de las casas vecinas al juzgado y agentes antidisturbios se distribuyeron tanto dentro como fuera del edificio.

"Es algo muy serio lo que han hecho [los militares]. Tratan de justificar su acción [golpe de Estado] dramatizando la situación", dijo Sharif.

Y una irnonía: el caso del ex primer ministro paquistaní depende de un tribunal antiterrorista que el propio Sharif puso en marcha hace varios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de noviembre de 1999.

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