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CULTURA, NATURALEZA Y DEPORTE El turismo del siglo XXI

Andalucía, durante muchos años, ha sido el principal referente del turismo español y pionera en muchas iniciativas. Recordar su aportación a la economía andaluza, la creación de puestos de trabajo y el efecto multiplicador y de transformación del interior de una buena parte de nuestra comunidad, son realidades que nadie cuestiona. Pero a las puertas del siglo XXI, el turismo empieza a no ser lo que hasta hace poco ha sido. Una buena parte del empresariado andaluz, las distintas administraciones y las organizaciones turísticas y los sindicatos son conscientes de ello y de ahí que empiecen a dejarse de mirar el ombligo y se enfrenten a una nueva realidad donde no todo seguirá siendo igual.La entrada en el euro, la globalización de la economía, la aparición de nuevos mercados y la recuperación de otros, altamente competitivos con el nuestro como son el griego, el turco, el de los países balcánicos, el egipcio y, en menor medida, los del norte de África, son realidades que están muy próximas y que afectarán de forma decidida el futuro del turismo andaluz si no se prepara para ello. No es un tema baladí si se tiene en cuenta que el 13,5% del Producto Interior Bruto (PIB) andaluz lo aporta la industria del turismo y es el sector que más empleo sostiene en la media anual por segmentos productivos.

Éstos no son sólo los peligros que le acechan, sino que hay otros no menos importantes. Por un lado, la imparable fuerza de quienes controlan los mercados emisores que, si bien hasta ahora, no han posibilitado grandes concentraciones, nadie duda de que están a la vuelta de la esquina. Cuando casi todos los sectores, desde el bancario y la alimentación, pasando por la automoción y las líneas aéreas, por citar algunos, tienden a concentrar sus fuerzas para ser más competitivos y obtener más beneficios, a nadie puede extrañar que en breve se produzcan más fenómenos de fusión de quienes mueven los mercados turísticos, por un lado, y por otro, de quienes son receptores.

Conforme a la evolución de los mercados, cada vez más globalizados y moviéndonos en macrotendencias, no es de extrañar que los grandes operadores empiecen una fusión en cadena, poniendo a prueba de subsistencia la atomización del sector, y que las grandes cadenas hoteleras, la mayoría en franca expansión, terminen por ser unas pocas las que dominen la industria del ocio.

Hay otras variables que casi siempre van en función de la novedad, de las modas o de las corrientes que imponen los mercados, algunas de ellas pasajeras, pero que no pueden desdeñarse. Si en la década de los setenta y ochenta, el turismo estaba dominado por el imperio del sol y las playas, ya en los años noventa se empezaron a detectar otras tendencias, dando entrada a un turismo más cultural, más amante de la naturaleza y de deportes hasta hace poco minoritarios, como el golf o la náutica.

Estas preferencias, según los mercados, van a crecer en los próximos años a un ritmo inusitado, si bien el turismo de sol y playa seguirá siendo el más consolidado, como hasta ahora. Estas nuevas tendencias y los peligros que acechan al turismo, con el cambio de mentalidad que se está operando a las puertas del siglo XXI, serán la base del punto de encuentro y debate del III Congreso Andaluz de Turismo organizado por las Cámaras de Comercio de Andalucía y en el que se darán cita, entre empresarios y conferenciantes, más de 500 estudiosos de esta nueva realidad. Es posible que del mismo emanen unas conclusiones que puedan mantener al turismo como la principal realidad social y económica de Andalucía. Aplicarlas o no ya será otra cuestión.

JUAN DE DIOS MELLADO

Juan de Dios Mellado es periodista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 18 de noviembre de 1999.