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CUMBRE DE LA HABANA

Una ciudad en obras, tomada por estudiantes y policías

Las calles de la ciudad de La Habana amanecieron el lunes tomadas por centenares de estudiantes de enseñanza media y superior, a los que las autoridades académicas liberaron oportunamente de todos sus compromisos docentes en estos días. El objetivo: que su presencia garantizase una cierta sensación de juventud y alegría, al lado de un gigantesco dispositivo de seguridad a cargo de miles de policías de paisano y uniforme.En algunas partes del Malecón -la principal arteria de la ciudad y uno de sus atractivos turísticos-, que se ha convertido en una de las vías obligadas de paso de las delegaciones, hay instaladas tarimas y suena la música a todo volumen, mientras que frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos, país al que Cuba acusa de tratar de sabotear la IXCumbre Iberoamericana de La Habana, se aprecia un legendario y viejo cartel con la proclama revolucionaria: "Señores imperialistas, no les tenemos absolutamente ningún miedo". Por allí, por ese Malecón inmenso, pasaron ayer las caravanas que llevaban a los reyes de España y al presidente del Gobierno, José María Aznar, cuando se dirigían a recorrer el casco histórico de la ciudad, otra de sus joyas, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco.

Los aguaceros tropicales caídos en los días previos a la cumbre han hecho que el maquillaje de última hora al que se quiso someter a la avenida marítima de La Habana no estuviése terminado a tiempo. Ayer todavía era posible ver a obreros con mono, ensimismados en la reparación de las partes más dañadas del muro.

El despliegue de policías era grande, sobre todo en la Quinta Avenida de Miramar. En los días previos a la cita presidencial, en los barrios más problemáticos de la ciudad, la policía detuvo a jineteras (prostitutas) y gente con antecedentes penales, una medida habitual en Cuba en la época del carnaval o cuando se producen visitas importantes. Y ésta, con los jefes Estado y de Gobierno de numerosos países latinoamericanos, España y Portugal es, sin duda, una de ellas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de noviembre de 1999