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Entrevista:

JOHN DURANT EXPERTO EN COMUNICACIÓN CIENTÍFICA "En democracia, la ciencia debe ser explicada y criticada"

,John Durant dirige el Museo de Ciencia de Londres y es experto en divulgación científica. Sus conocimientos en uno de los temas más polémicos de la actualidad, la biotecnología y los alimentos transgénicos, le ha llevado a participar recientemente en las XIV Jornadas Internacionales de Comunicación sobre divulgación científica, celebradas en la Universidad de Navarra.Pregunta. Usted afirma que la sociedad se muestra ambivalente en relación con la ciencia. ¿Por qué?

Respuesta. Actualmente se está dando el mayor avance tecnológico de la historia. Nunca antes el ser humano había dependido tanto de la ciencia y la tecnología, lo que produce dos efectos contrapuestos: por un lado agradecemos los avances que nos hacen más fácil la vida, pero también tememos los posibles perjuicios que pueden conllevar.

P. ¿Sabemos lo que comemos?

R. No creo que ahora mismo lo sepamos. En la Edad Media la gente vivía en el campo y conocía lo que comía. Hoy en día los niños de Manhattan no saben lo que es una vaca y creen que la leche sale del tetra brik. Probablemente ahora la comida sea más segura, pero con los continuos cambios de producción, pueden darse ocasionales fallos en la seguridad.

P. ¿Ha desaparecido el problema de las vacas locas en su país?

R. No soy un experto en este tema, pero en la medida en que el ganado se ha ido renovando, los casos han ido descendiendo y se puede afirmar que el problema ha desaparecido. También es cierto que todavía hoy se pueden encontrar algunos casos puntuales, aunque no sólo en Gran Bretaña, porque no es un problema exclusivo de nuestro país.

P. ¿En estos temas alimentarios hay que estar con los grupos proteccionistas como Greenpeace?

R. No, porque no se debe confiar automáticamente en ningún grupo social, económico o político. Debemos ser escépticos, críticos con todos y descubrir lo que les mueve a defender o atacar ciertas posturas.

P. ¿Cómo ve el nivel de la ciencia en España?

R. Si nos atenemos a los datos del Eurobarómetro, el nivel de España es razonablemente bueno, y en cuanto a la actitud pública a la ciencia es muy positiva, al igual que en otros países mediterráneos que se están desarrollando tecnológicamente en los últimos años.

P. ¿No cree que la gente no se interesa por la ciencia porque no la entiende?

R. Hay científicos que afirman que la gente no puede entender lo que ellos hacen, pero no es cierto. Una cosa es que se necesite un título en Física para comprender las complejidades de esta ciencia, pero otra muy distinta es que no se puedan explicar los avances que importan a la gente. La ciencia habla en inglés y gana dinero en inglés.

P. ¿Podemos defender la ciencia como un método universal y objetivo de desarrollo humano?

R. Me temo que no. Debido a la supremacía de los Estados Unidos, el inglés es el idioma de la ciencia. Hace 150 años, esta situación no era así, cuando el mundo de la ciencia tenía como idioma universal el francés. Sin embargo, el idioma no es lo fundamental, porque la ciencia es en definitiva internacional. Por ejemplo, en el CERN (Centro Europeo de Investigaciones Nucleares) trabajan investigadores de todas las partes del mundo y consiguen comunicarse con una mezcla de inglés, francés, español, japonés, etcétera.

P. Cuando aparece un descubrimiento científico, ¿cómo pueden saber los ciudadanos que no es un engaño?

R. Existen varios filtros. Cuando un científico descubre algo, tiene que pasar una revisión crítica por parte de otros científicos para poder publicarlo. Incluso una vez publicado, el resto de la comunidad científica sigue criticando dicho descubrimiento. Por lo tanto, hay que desconfiar de los científicos que convocan ruedas de prensa saltándose estos filtros.

P. ¿Siguen los científicos encerrados en su torre de marfil de los laboratorios?

R. No, al menos no tanto como antes. Los científicos necesitan comunicarse, porque no hay algo que genere más desconfianza que el secreto. Por otra parte, la información es poder y, dado que en una democracia se controla el poder criticándolo, la ciencia debe por tanto explicarse. En las sociedades modernas los medios de comunicación no son la única vía de información científica, pero quizá sí la más importante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de noviembre de 1999