Tribuna:CIRCUITO CIENTÍFICO
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Reparar un telescopio en el espacio

Dentro de unas semanas, un grupo de astronautas saldrá hacia el espacio y tendrá unos días de trabajo durante los cuales llevarán a cabo el mantenimiento del telescopio espacial (el famoso Hubble). Por un lado, parece una aventura fantástica; por otro, si eliminamos el elemento espacial, podría pensarse: reparar un telescopio, no puede ser tampoco muy difícil...Nada más lejos de la realidad. Hay muchos factores que hacen de este tipo de operaciones algo fundamentalmente diferente de lo que se puede uno imaginar en tierra.Todo empieza durante el diseño del telescopio en sí. Cuando los ingenieros diseñan aparatos normales, para usarlos en la tierra, tienen en cuenta que se puedan reparar. Por ejemplo, las cajas internas han de ser más pequeñas que las puertas por las que han de salir, con un margen para meter la mano. Los elementos más susceptibles de necesitar frecuentes reemplazos han de estar delante, de modo que no haya que sacar muchas piezas para llegar a ellos. Pero un aparato como el Hubble ha de ir mucho más allá: absolutamente todo ha de diseñarse para poderlo manejar con guantes gruesos y poco flexibles (los del traje espacial), por lo que todas las asas, los enchufes y demás tienen que pensarse especialmente. No puede haber piezas pequeñas; por ejemplo, todos los tornillos han de ser del tipo que no se sacan del todo, sino que quedan enganchados a un lado después de separar las piezas (o si no los astronautas los perderían casi todos cuando se fueran volando: "gato con guantes no caza"). Además, al lado de cada sitio donde un astronauta pudiera trabajar hay que poner una barandilla o algún modo de asirse a la estructura, para así poder trabajar sin que al primer empujón uno salga flotando en dirección igual y sentido contrario.

Después, la preparación del viaje ha de ser minuciosa. No es como un equipo de reparación que se sube a un telescopio de montaña con un camión lleno de herramientas y piezas, a ver qué tripa se le ha roto al mecanismo. El peso que puede llevar la nave es muy limitado, y aunque se llevan piezas de repuesto no se pueden echar a la ligera sin tener claro para qué se van a utilizar. Y el otro factor, aún más importante, es que hay que prever absolutamente todo lo que se pueda necesitar: no se puede ir a la ferretería de la esquina si a uno se le ha olvidado el destornillador de estrella.

El tiempo es también limitado. No hay la posibilidad de extender el tiempo del viaje más de un día o dos y, por lo tanto, los objetivos de cada día hay que cumplirlos. Eso implica que todas las operaciones se lleven ensayadas a conciencia (para eso se utiliza la piscina en Houston), una y otra vez, hasta el punto de cronometrarlo todo: es necesario asegurarse de que hay tiempo material de hacer todas las reparaciones en el el tiempo asignado, dejando algunos márgenes para pequeños fallos.

En resumen, la reparación del telescopio espacial va a ser una complicada hazaña. Verlo por la televisión será muy vistoso, pero mucho más interesante si se sabe un poco cuáles son las dificultades que entraña. A los cientos de ingenieros y técnicos que diseñaron el telescopio, prepararon las piezas de recambio, cargaron el transbordador con las piezas y herramientas adecuadas, prepararon a los astronautas...a todos ellos, y por supuesto también a mis compañeros de la tripulación: ¡mucha suerte!

Pedro Duque es astronauta de la ESA

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