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Defensa se opone a una ampliación de la biblioteca del Alcázar

Dentro de su jornada cultural en Toledo, los Reyes, acompañados por el presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, y por el ministro de Defensa, Eduardo Serra, recorrieron las instalaciones de la Biblioteca de Castilla-La Mancha en el edificio del Alcázar. Los Reyes pasaron por la sala de lectura, que se mantenía abierta al público, y se detuvieron también en la sala Borbón-Lorenzana.En ella, entre la veintena de libros que muestran sus vitrinas, se encuentra uno de los poemas del Marqués de Santillana del siglo XV; un Tratado de armas y ceremonial de príncipe, del conquense Mosén Diego Valera; Evangelios en texto árabe, y el Misal mozárabe de Toledo de 1500, además de un ejemplar de la Biblia políglota complutense y de la Biblia sacra de Amberes, entre otros.

Bono explicó a los Reyes que ha sido una "buena idea" llenar de libros el Alcázar, un "edificio emblemático" de la historia de España, que ha sido casa de caridad o fábrica de lanas, entre otras utilidades a lo largo del tiempo. Se mostró orgulloso Bono de que se pudiera entrar a la sala de lectura, "no para llevar ninguna bandera de discordia", sino para comprobar que estaba llena de gente joven porque, según dijo, lo mejor es "que el Alcázar se pueble de vida joven".

Símbolo militar

El proyecto de instalación de la biblioteca en el Alcázar levantó en un principio algunas protestas de sectores que se oponían a que este símbolo militar, escenario de un episodio importante de resistencia de los nacionales durante la guerra civil, se convirtiera en lugar de encuentro para todos. A pesar de ello, finalmente hubo acuerdo entre el Gobierno de Castilla-La Mancha y el Ministerio de Defensa para convertirlo en un gran centro cultural, que compartiría con el futuro Museo del Ejército.

Precisamente, por las voces discordantes que se escucharon cuando la biblioteca era tan sólo un proyecto, Bono se felicitó por la visita del Monarca porque su presencia se convierte, como jefe de Estado y jefe del Ejército, en "paz y concordia". La respuesta del público ha llevado al Ejecutivo regional a pedir a Defensa, aunque todavía no de manera oficial, que ceda para la ampliación de la biblioteca alguna otra sala del Alcázar. Petición a la que el titular de Defensa, Eduardo Serra, ha respondido de antemano con una negativa.

Según dijo ayer, "el acuerdo de caballeros [no se firmó ningún documento] que hicimos hace dos años fue que si, como mantenía Defensa, no había espacio para el Museo del Ejército y la biblioteca, se buscaría un emplazamiento distinto para ésta".

La biblioteca que ocupa el torreón del Alcázar es la segunda en importancia después de la Biblioteca Nacional y cuenta con 30.000 socios cuando cumple un año. Según Bono, la visita de los Reyes se convierte en el "broche" que culmina la reforma.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 1999