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Desarticulada una red de inmigración ilegal en dos bares de alterne

La policía ha desarticulado una red de inmigración ilegal de mujeres de países del Este europeo -fundamentalmente de la República Checa- a las que supuestamente obligaba a ejercer el alterne y la prostitución en un club de Coslada y en otro de Arganda. En este último local, los agentes descubrieron una microcámara camuflada en la pared con la que grabaron a varios clientes mientras mantenían relaciones sexuales con algunas de las chicas, según la Dirección General de la Policía. Fuentes de la investigación desconocen la finalidad de la grabación, ya que no tienen constancia de que fuera utilizada para chantajear a los clientes. La película tiene mala calidad, por lo que la policía descarta que estuviera destinada a su comercialización en el mercado pornográfico.Las investigaciones, que se iniciaron el pasado agosto, han culminado con la detención de ocho personas y la liberación de 14 checas, una eslovaca, una venezolana y una ecuatoriana. Las mujeres, sometidas a "férrea vigilancia", vivían agrupadas en pisos de Mejorada del Campo y otras localidades, desde donde eran trasladadas cada tarde a los clubes, según las mismas fuentes. Las mujeres, con edades comprendidas entre 18 y 23 años, habían sido captadas en sus países con la promesa de ser contratadas como artistas y camareras. Tras abonar cada unos 1.600 dólares (alrededor de 250.000 pesetas), fueron trasladadas a España por carretera, a través de Alemania y Francia. Pero, una vez en Madrid, eran "obligadas a ejercer la prostitución para satisfacer su deuda con la red", según la información oficial.

Servicios sexuales

Cada chica realizaba un promedio diario de entre ocho y diez pases o servicios sexuales. Para obtener su compañía, éstas eran las tarifas: 8.000 pesetas por 20 minutos y 10.000 si el rato de disfrute se prolongaba hasta los 30 minutos. Todo esto, claro, previa consumición de una o varias copas.La Unidad Central de Extranjeros y la Jefatura Superior de Policía de Madrid entró en los locales y detuvo a ocho personas (tres checos, una brasileña y cuatro españoles). Los cinco últimos han sido puestos a disposición judicial acusados de delitos contra los trabajadores, delitos relativos a la prostitución y contra la intimidad y el derecho a la propia imagen. El juez ordenó su puesta en libertad, aunque lógicamente siguen incursos en la investigación sumarial. Lo más insólito de la redada es el descubrimiento de una pequeña cámara de vídeo. "Vimos unos cables en la pared y, al seguir su trayectoria, descubrimos la pequeña cámara oculta conectada a un monitor instalado en la oficina del local", dijo uno de los policías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de octubre de 1999

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