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La SGAE debe pagar 300 millones a los herederos del padre Nemesio Otaño Los derechos de la vieja sintonía de RNE los percibían los jesuitas

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) deberá indemnizar con 300 millones de pesetas a los herederos del compositor jesuita Nemesio Otaño por los derechos de autor generados por una obra que fue utilizada durante décadas como sintonía de Radio Nacional de España. Los beneficios obtenidos por la reproducción de esa pieza musical recayeron durante años en la Compañía de Jesús, pero los sobrinos del padre Otaño reclamaron sus derechos ante los tribunales, que ahora les dan la razón.

La sintonía de la emisora, conocida como Generala, se interpretó desde la Guerra Civil y reportó importantes beneficios a este musicólogo azkoitiarra hasta su muerte en 1956. Tras su fallecimiento las ganancias generadas por la reproducción de esta melodía se abonaron a la Compañía de Jesús, a pesar de que no era la propietaria de tales derechos, según han avalado después varias sentencias. En 1985 los sobrinos del padre Nemesio Otaño conocieron a través de este periódico que la sintonía de Radio Nacional de España figuraba en el segundo puesto de las listas de recaudaciones por música emitida en radio y que había generado importantes beneficios para sus herederos, según informó ayer El Diario Vasco. Los familiares del religioso, que jamás habían percibido cantidad alguna, se propusieron aclarar quiénes eran los usufructuarios legales de los derechos. Reclamaron el testamento del religioso, pero no figuraba documento alguno a ese respecto. Entonces solicitaron al juzgado la declaración de herederos y se la comunicaron a la Sociedad General de Autores y Editores. Este organismo se opuso a la reclamación y alegó que un concordato entre el Estado y la Santa Sede otorgaba la propiedad de tales derechos a la orden. La polémica llegó a los tribunales y en junio de 1991 el Juzgado de Primera Instancia número 2 de San Sebastián respaldó la reivindicación de los parientes. La resolución fue recurrida y confirmada en distintas instancias, a la espera de fijar la cuantía de la indemnización. En diciembre de 1997 el mismo juzgado dictó un auto que obligaba a la SGAE a pagar 77 millones y los intereses devengados desde 1989. También se apeló este dictamen y la Audiencia donostiarra revocó dicha sentencia y elevó la indemnización a 161,5 millones. Con los intereses, los herederos de Otaño cobrarán un total de 300 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de octubre de 1999