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Juan Urdangarín de Borbón, en público

Juan Urdangarín de Borbón, nieto de los Reyes de España, fue presentado ayer al público en los jardines de la clínica Teknon, donde nació en la madrugada del pasado 29 de septiembre. La presentación fue un acto familiar: los abuelos maternos, los paternos, el padre, la madre y el rorro, que, para satisfacción de los más de 200 fotógrafos presentes, hizo un gesto con la mano cuando era mostrado en alto.Como todos los actos que rodean a la infanta Cristina desde que el día 28 ingresó en el hospital, el de ayer fue también multitudinario. De prensa y de público. Los jardincillos que se abren frente a la puerta del sanatorio han sido literalmente tomados por gente que no se mueve de allí. Esperan ver a quien sea: al Rey, a la Reina, a la Infanta o a su marido.

Ayer por la tarde, cuando la familia real salió al jardín, costaba oír lo que decían, tal era el griterío que se formó entre un numeroso grupo de escolares vestidas de uniforme.

Pero no sólo el público pasa allí horas enteras esperando que hoy parta la Infanta con su hijo: los periodistas de la prensa llamada del corazón han montado guardia permanente. Algunos son relevados, pero otros pasan allí horas y horas, los fotógrafos, sobre todo. Las cámaras de televisión tienen presencia también constante.

Los zarzuelólogos (periodistas que siguen a la familia real, que vive en el palacio de la Zarzuela) analizaban ayer el significado igualitarista que tiene el hecho de que las dos abuelas, la Reina y Clara Liebaert, madre de Iñaki Urdangarín, vistieran traje de chaqueta; bien es verdad que el de doña Sofía era fucsia y el otro beige.

La Infanta aseguró encontrarse bien y mantuvo a su hijo en brazos durante la media hora que duró la comparecencia. Cristina de Borbón aseguró que ya le ha cambiado algunas veces los pañales. Su padre, en cambio, no lo ha hecho todavía. Y la verdad es que cuando cogió al hijo en brazos no lo hizo con la prestancia y agilidad de la madre.

Los abuelos se mantuvieron todo el rato en un discreto segundo plano dejando el protagonismo al recién nacido y a sus padres. El Rey y la Reina llegaron a la clínica al filo de las cuatro y media. Iban en coche, pero recorrieron los últimos metros a pie entre los vítores del público que se hallaba en los jardines. Vítores que se repitieron cuando salió toda la familia. Pero ayer había un protagonista que recibió más vivas que los demás: el niño. Las escolares aprovecharon ese momento para desplegar pancartas que llevaban preparadas. En una se leía un tradicional "felicidades"; otra rezaba: "Os queremos, Cristina, Iñaki y Juan".

Juan Urdangarín de Borbón es amamantado por su madre, según explicó la propia infanta Cristina, que añadió que se hallaba en buena forma y que confiaba en poder partir hacia su casa hoy mismo. Anoche durmió en la Teknon, muy cerca de la reina, que también dispone de una habitación. Don Juan Carlos partió para Madrid.

También se fue a sus obligaciones el flamante padre. Iñaki Urdangarín fue casi directo del hospital a la cancha. Su equipo, el Barcelona FC de balonmano, tenía un partido de Copa de Europa contra el Burgas de Bulgaria, un equipo muy flojo que apenas presentó resistencia. Iñaki jugó y marcó 6 de los 40 goles que logró su equipo, que sólo encajó 13. Hoy, en cambio, es previsible que no viaje a Reus, donde se jugará el partido de vuelta. Con ello podrá acompañar a su esposa y a su hijo cuando abandonen el centro sanitario.

Los responsables de Teknon cuidan los detalles hasta el límite. Ayer, cuando observaron que cerca de donde se iba a instalar la familia real había una papelera, se apresuraron a taparla empleando para ello las decenas de centros de flores recibidos por la Infanta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1999