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Cinemercado

JOSÉ MANUEL ALONSO El cine necesita de un espectador con los ojos bien abiertos precisamente en un lugar donde la noche lo invade todo, lo que equivale a la acción de cerrar los ojos. El cine está lleno de paradojas con mucho sentido, como el que tiene el doble juego de la obscuridad y de la luz. Como los sueños y como las emociones. Todo en el cine es complejo, y por ello caro, lo es su realización, producción, distribución y exhibición. El cine es un arte vivo, sí, pero también un mercado. San Sebastián ha cerrado una edición más de su Festival Internacional y lo ha hecho con éxito. Ahora es el momento de balances concluyentes, los debes y los haberes, las guirnaldas y las resacas. Concluida esa edición, como otras veces, queda ahora el mercado de lo que se ofrece para vender y/o comprar para las salas de cine o para las cajas del televisor o del vídeo. Y ahí andan más listos los de Cannes, que desde esta semana, con el éxito de San Sebastián en la recámara, reinicia la transacción real de productos filmados. El Mipcom no tiene que ver directamente con las salas de cine, pero sí con filmes y programas para la televisión, el vídeo, el cable y el satélite, vamos, con lo de ahora mismo. Llámese Euroaim, Eurofilms-encuentro, cinemercado o como se llame, eso es lo que aún nos queda pendiente en San Sebastián y en otros lugares de festivales nuestros. Se demuestra en ellos que se sabe mostrar el cine pero no se sabe vender cine, que es lo que está reclamando Europa en esa lucha competitiva con América, la meca de las emociones y los sueños. Desde Euskadi, donde se hace buen cine y se proyecta en abundancia, donde se exhibe y se muestra en festivales bien organizados, nos falta el compromiso de los comerciales, el saber vender o el ofrecer un mercado abierto y plural para que otros compren o vendan. Nosotros nos quedamos en la sala adentro y por eso sin querer desesperamos cuando vemos que otros se aprovechan de ello. Cuando nos damos cuenta que tanto esfuerzo, tanto éxito, tan buena imagen, está como si no estuviese. Está como si fuera solamente una exhibición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1999