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La lucha por el poder entre British Airways y los inversores institucionales tensa la venta de Iberia

La privatización de Iberia vuelve a tener problemas ante las tensas negociaciones que la SEPI y los inversores institucionales que forman el núcleo estable -BBV, Tabacalera, El Corte Inglés, Acciona, CajaMadrid y un grupo de cajas de ahorro- llevan a cabo sobre el reparto del poder. British, con algo más de un 9% de participación, exige una capacidad de decisión en la gestión de la empresa que el resto de los socios, con un 30%, no están dispuestos a conceder. Si no se llega a un acuerdo en los próximos días, Iberia podría retrasar su salida a Bolsa, prevista para este año.

El desacuerdo entre la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) y British viene de largo. Desde que la compañía británica negociara su entrada en Iberia, la discusión más correosa se centró en la capacidad de gestión que tendría, y ahora, en los momentos finales de la privatización, vuelve a ser la principal discrepancia.Está previsto que British cuente con dos consejeros en Iberia frente a los cuatro de los socios institucionales. La compañía británica quiere tener más poder en la gestión como socio tecnológico, según fuentes empresariales. Los socios españoles no se oponen a que tenga más presencia en la gestión, aunque considera excesivas las pretenciones actuales. La tensión ha llegado a tal punto que Iberia ha llegado a poner sobr el mesa un ultimátum a la firma británica, según informó ayer Cinco Días. El Gobierno quiere vender Iberia en Bolsa antes de fin de año, pero el tiempo aprieta y si no se llega a un acuerdo, la privatización podría verse envuelta el año que viene en un claro ambiente electoral.

Junto a la capacidad de gestión, la venta está chocando con otros desacuerdos, como el ajuste de precio. Iberia se valoró en 580.000 millones de pesetas a falta de los activos de los talleres de La Muñoza y su participación en Amadeus. Pero, además, se valoró con unas expectativas de beneficios ahora ya inalcanzables y en unos momentos en los que el sector de transporte aéreo estaba en la mejor situación. Tras el acuerdo, las cosas no son iguales. Ni BA ni Iberia ganarán tanto como lo llegaron a hacer, el petróleo está más caro y el colapso de tráfico no favorece al sector.

En las relaciones con los pilotos, pueden surgir también discrepancias. El SEPLA, el sindicato que los agrupa, sienta a un representante en el consejo por convenio, pero no se sabe si en el futuro esta participación será del agrado de los nuevos dueños.

La entrada del núcleo estable estaba prevista para esta semana, pero las exigencias de British han desbaratado los planes. BA aseguró ayer que las conversaciones continúan y que no tiene prisa.La aerolínea británica manifestó que sólo trata de conseguir "las mejores condiciones" para sus accionistas. Por su parte, la Sepi no quiere hablar de las dificultades de última hora, ni quiere oir hablar de plazos previstos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 1999

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