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Steffi gana el Príncipe de Asturias

La tenista alemana fue galardonada por ser una campeona de excepción y por su humanidad

Un mes después de anunciar su retirada, a Steffi Graf, de 30 años, le llueven los reconocimientos. Ayer, desde Oviedo, le llegó uno de prestigio: el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Como no podía ser menos, el jurado que encabezaba Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), justificó su decisión en la "larga y exitosa" carrera profesional de la alemana, la tercera tenista que logra el galardón en los cinco últimos años, tras Martina Navratilova y Arantxa Sánchez Vicario.La votación final de ayer enfrentó a dos mujeres que han sido protagonistas en los últimos meses: Steffi Graf, quien redondeó en Roland Garros un palmarés con 22 torneos del Grand Slam, y la atleta sueca Ludmila Engquist, medallista en los recientes mundiales de atletismo de Sevilla pese a sufrir un cáncer de mama.

El 16-4 favorable a Steffi también recoge las cualidades humanas de la tenista. Así lo destacó Samaranch, para quien Graf "ha dado siempre un ejemplo de conducta en las pistas de tenis". Al anunciar su retirada, el pasado mes de agosto, Steffi Graf informó de la creación de una fundación llamada Niños para el Mañana, con la que quiere ayudar a la formación física y humana de jóvenes desvalidos de todo el mundo.

El seleccionador nacional de fútbol, José Antonio Camacho habría preferido conceder el premio a un deportista español, aunque reconoció los méritos de Graf. Una de las candidaturas más llamativas, la del entrenador Johan Cruyff, quedó eliminada en las primeras votaciones. Más lejos llegaron el baloncestista Michael Jordan, el tenista Pete Sampras y los atletas Nurredin Morceli y Fermín Cacho. Estos dos cayeron en la penúltima criba. "Me satisface el premio, especialmente porque no sólo se ha valorado mi carrera deportiva sino también mi compromiso social", declaró ayer Graf en Alemania.

La personalidad de la tenista resultó decisiva. Su carrera tuvo unos inicios fulminantes que supusieron el final de una década marcada por dos grandes jugadoras: Martina Navratilova y Chris Evert. Graf acabó con su reinado aportando un nuevo sentido de la profesionalidad y abriendo las puertas a las nuevas tendencias que ahora rigen en el circuito femenino: unos golpes fuertes y profundos y una condición física impresionante. Después, su carrera estuvo marcada por dos hechos muy concretos: la llegada de Monica Seles al circuito (1990) y el posterior apuñalamiento que ésta sufrió (1993); así como el encarcelamiento del padre de Steffi por evasión fiscal. Todo eso no afectó a su tenis tanto como sus lesiones. Pero siempre mantuvo un gran nivel, como demostró en algunos de sus grandes duelos con la española Arantxa Sánchez Vicario -dos derrotas ante ella en siete finales del Grand Slam-, con Seles, o con Martina Hingis.

Graf anunció su retirada en agosto, tras ganar Roland Garros y perder la final de Wimbledon. En su adiós reunía un palmarés impactante: 22 títulos del Grand Slam (4 Open de Australia, 6 Roland Garros, 7 Wimbledon y 5 Open de EEUU) y 377 semanas en el liderato del tenis femenino. En 1988 magnificó su historial al convertirse en la tercera jugadora en cuadrar un Grand Slam (ganar los cuatro grandes torneos el mismo año), tras Maureen Connolly (1953) y Margaret Court (1970).

Steffi Graf y los demás galardonados con los premios Príncipe de Asturias en su 19ª edición recibirán la distinciones el próximo octubre, en Oviedo, en un acto presidido por el príncipe Felipe. A cada premiado le corresponden cinco millones y una escultura de Joan Miró.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 1999