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Una gran deportista dotada de un enorme corazón

Su corazón era enorme, aunque ella se mantuvo sin descubrirlo durante varios años. Cuando inició su portentosa carrera profesional, Steffi Graf estaba más preocupada por hacerse un lugar en la élite mundial que por demostrar sus sentimientos y sus incuestionables cualidades humanas. "Tiene un gran corazón", confesó ayer Raquel Martín, miembro del departamento de prensa del WTA Tour (circuito profesional de tenis femenino). "Puede parecer un poco seca en palabras por su timidez. Para mí no hay duda: se trata de una gran persona".Hay situaciones que la definen. Siempre estuvo dispuesta a colaborar en obras benéficas -"ni siquiera preguntaba para qué", explica Raquel- y en diciembre de 1998 creó una fundación llamada Niños para el Mañana. Graf demostró, por otra parte, una personalidad notable cuando su padre fue encarcelado por fraude fiscal -como responsable de las finanzas de Steffi-, y fue capaz de conllevar aquella situación, a la que se unieron diversas lesiones, sin perder nivel competitivo. Hubo también algún lunar en ese destacable aspecto personal: Seles se quejó de que Graf no se interesó por ella más que una vez en toda su convalecencia tras ser apuñalada en 1993. Sin embargo, estas situaciones la llevaron a una profunda reflexión y, en la parte final de su carrera, mostró de forma más abierta su personalidad. Entonces pudo descubrirse a la auténtica Steffi Graf, y pudo verse lo grande que es su corazón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de septiembre de 1999