Bajo sospecha
Quiero levantar mi voz como ciudadana peruana. Yo no sabía que iban a llamarme suramericana. Aquí tal vez lo hacen porque no distinguen si somos peruanos, argentinos, chilenos, ecuatorianos, bolivianos, etcétera. Ahora veo con asombro que mi etiqueta es ser suramericana, y contemplo con tristeza y dolor que mis compatriotras, que vienen hacia nuevos horizontes de "países desarrollados", vienen dejando atrás sus familias y costumbres para integrarse en esta sociedad y llevar a cabo trabajos que, tal vez, ustedes no harían. No es mi caso, pues yo pude tomar la elección, y estoy aquí, y tengo por marido a un español maravilloso, y me siento orgullosa de ver a mis hermanos "templarse como el crisol al fuego" y salir adelante, lo que quiere decir que somos trabajadores, ¿no?, y que ustedes confían en nosotros; pero, ¿acaso no se cuecen habas en todo lugar?, ¿acaso no hay ovejas negras en las mejores familias?Pero de ahí a considerar a todos los suramericanos como potenciales ladrones y generalizar para ellos un sistema de caza y captura me parece, ciertamente, poco democrático. Utilizar a los dignos joyeros españoles y convertirlos en una especie de "confidentes" de la policía me parece rechazable y, sin duda, fruto de una mente que ha tenido un importante desliz antidemocrático.
Y para que no haya duda y no se crea que exagero, copio el texto que motiva esta carta, digo copio el texto de las recomendaciones de la Brigada de Policía Judicial: "Observar si en su bloque o vivienda cercana a la suya han tomado en alquiler alguna vivienda personas de origen sudamericano y comunicarlo a la policía".
¿No son acaso términos semejantes a los países no democráticos?
Es por "accidente geográfico" que el autor o autores de las "recomendaciones" no les haya tocado nacer en Suramérica. Por ello, es una vergüenza que todavía subsistan comportamientos discriminatorios para cualquier ciudadano, pero me atrevería a decir que todavía menos para aquellos que somos considerados como hermanos y que compartimos idioma, religión y sangre española (la mayoría de nuestros apellidos son de origen español). A nosotros nos han unido y nos unen muchos lazos, y hay que fortalecerlos y no debilitarlos con absurdas discriminaciones.
Estoy segura de que esta conducta y estas "recomendaciones", que a todos nos avergüenzan, no se van a repetir, porque España es un modelo de democracia, pero la democracia se practica, a mi entender, rectificando y depurando responsabilidades.- . .


























































