Piqué dice que el "arbitraje" exigía un "consenso político" interno

El ministro portavoz, Josep Piqué, declaró ayer que la decisión del Gobierno chileno de llamar a consultas a su embajador en Madrid "forma parte de la tradición diplomática normal". Piqué dijo que el Ejecutivo español "espera que Chile no ponga en cuestión el Estado de derecho con acciones discriminatorias contra intereses españoles por el caso Pinochet". Fuentes gubernamentales dijeron anoche que los mensajes que han llegado de la reunión mantenida por el canciller Juan Gabriel Valdés con representantes de empresas y bancos españoles reflejan alta tensión en Santiago.

Piqué contestó a diversas preguntas formuladas por medios de comunicación chilenos sobre la situación creada tras el rechazo español de la fórmula del arbitraje propuesta por Chile.

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El ministro portavoz dijo que "en un contencioso jurídico puede haber un momento para un arbitraje, pero [el arbitraje] debe ser algo que la legislación española derive no del poder ejecutivo sino del legislativo, lo que exigía el consenso de las fuerzas políticas". "Ese consenso no existe, pero seguimos abiertos a hablar, si conviene, todos los días con el Gobierno chileno", subrayó Piqué. Ante una pregunta sobre una presunta "misión reservada" de Rodolfo Martín Villa, presidente de Endesa, que fue recibido en Santiago por el presidente Eduardo Frei y el canciller Valdés, Piqué dijo: "Hay empresarios españoles con contactos con el Gobierno chileno y en algún caso han participado de estas posibilidades de arreglo, pero no hay que darle más trascendencia".

Ministro "pedagógico"

Fuentes de La Moncloa consultadas anoche en relación con la explicación dada por Piqué sobre la fórmula del arbitraje dijeron que el ministro portavoz pretendió "ser pedagógico" a la hora de explicar el caso, en el sentido de que la fórmula del arbitraje hubiera requerido un cambio de las leyes. "Piqué explicó que ese consenso no existe y que por eso no estamos ahora en ello", dijo la fuente.

La precisión del ministro portavoz vuelve a replantear el verdadero alcance de la posición del Gobierno español y los pasos dados a finales de julio pasado para encontrar una "salida" bajo la fórmula del arbitraje judicial internacional.

El ministro de Asuntos Exteriores, Abel Matutes, ha explicado durante toda esta semana que el Gobierno solamente estaba dispuesto a someter la propuesta chilena de arbitraje al Consejo de Estado, a fin de expresar la buena voluntad española ante las autoridades chilenas, y que para ello buscó el apoyo del secretario general y candidato a la presidencia por el PSOE, Joaquín Almunia, en su reunión, a puerta cerrada, del viernes 30 de julio pasado. Según Matutes, como Almunia no le respaldó, y habida cuenta de que la noticia sobre dicho encuentro movilizó a la opinión pública, la idea fue abandonada.

Ahora Piqué dice otra cosa: el arbitraje podía haber salido, pero faltó el "consenso político".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0017, 17 de septiembre de 1999.

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