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Clos explica las inundaciones por la excepcional intensidad de las lluvias

Inevitable. Ésta es la conclusión de los técnicos municipales sobre el desastre provocado por el aguacero de la noche del martes, que causó la segunda inundación en 15 días en la plaza de Cerdà, recién inaugurada. La intensidad de la lluvia fue la más alta de los últimos años, explicó el alcalde de Barcelona, Joan Clos: 94 litros por metro cuadrado en toda la ciudad. Y añadió que con cantidades así las inundaciones son inevitables. La oposición lo achaca a la precipitación en las obras para inaugurarlas antes de las elecciones.

El pasado 3 de septiembre, la plaza de Cerdà se inundó por el fallo de dos válvulas. Ayer, estos conductos, previamente sellados, resistieron, pero reventó un colector que discurre bajo la calle de la Mineria y el resultado fue el habitual: inundación de la plaza de Cerdà. Clos se esforzó ayer en explicar que la situación era nueva e imprevisible, tanto que pilló a todo el mundo desprevenido. La Guardia Urbana se hallaba concentrada en impedir que los coches penetrarán en la Ronda del Mig, en la que había cuatro metros de agua, y cuando se dieron cuenta de que la plaza también se inundaba, ocho coches estaban bajo el agua. Clos reconoció que no estaba prevista la coordinación con la policía de L"Hospitalet y que en el futuro habrá que prever este tipo de situaciones cortando el acceso a estas zonas, aunque de momento no se inunden, como medida preventiva. El alcalde de Barcelona insistió en lo intempestivo de la tormenta: 94 litros por metro cuadrado en el conjunto de la ciudad, no sólo en puntos determinados. Fue el más intenso del que se tenía noticia desde que se llevan registros minuciosos. En los cinco primeros minutos, Barcelona recibió un millón de metros cúbicos de agua. En el siguiente cuarto de hora la lluvia fue menos intensa, pero en conjunto resultó suficiente para saturar los conductos, algunos de los cuales no resistieron. La lección está aprendida, dijo. Y prometió dos medidas de aplicación inmediata: los cortes de tráfico en los puntos conflictivos y la aceleración del plan de alcantarillado, que debe reducir al máximo las avenidas en la zona de Diagona-Urgell y en la de Riera Blanca, parcialmente causante de las inundaciones en la zona de Badal y Cerdà. El plan de alcantarillado, previsto a 15 años vista e iniciado hace tres, incluye inversiones por un valor de 42.000 millones de pesetas. Actualmente se halla en fase de ejecución en un 25% del total, aproximadamente. Entre las grandes obras se incluyen los depósitos de Zona Universitaria y Bori i Fontestà, que retendrán el agua de la lluvia en grandes cantidades e impedirán inundaciones.Al menos esa es la previsión. Un escaparate Paralelamente, la oposición -Joquim Molins, por CiU; Emilio Álvarez, por el PP- acusaba al gobierno municipal y a Clos en particular de ser el responsable de que el depósito de Bori i Fontestà no esté terminado. Molins aseguró que se había aplazado para poder terminar "un escaparate" como el túnel de Mitre. Álvarez, por su parte, aseguró que llevarán las inundaciones al pleno municipal. Clos recibió, sin embargo, un apoyo inesperado: el consejero de Gobernación, Xavier Pomés, quien declaró: "Los ciudadanos deben entender que si caen 70 litros en media hora puede haber dificultades. Un hecho que destacar: es la primera vez que tras un fiasco ciudadano el alcalde sale el mismo día a dar explicaciones públicas, algo que forma parte del nuevo estilo de Joan Clos. La responsable del asunto, la concejal de Movilidad, Carme Sanmiguel, estaba a su lado, pero el chaparrón lo aguantó impertérrito el alcalde, que describió serio los problemas y tuvo a gala no poner de manifiesto que otros puntos de la ciudad, por ejemplo la Vila Olímpica o el Poblenou, tradicionalmente sometidos a inundaciones, no sufrieron esta vez por el agua, pese a que la desembocadura del Besòs registró su límite máximo. Pero no sólo en Barcelona cayó agua: el resto de Cataluña sufrió también, en grado diverso, las consecuencias del temporal que barrió el territorio, especialmente las comarcas del litoral: Garraf, Barcelonès y Maresme. Esta última a comarca intentaba ayer recuperar la normalidad. Los bomberos tuvieron que retirar agua de plantas bajas y pasos subterráneos que habían quedado inundados. Los servicios de protección civil rescataron a algunos conductores que habían quedado atrapados en sus vehículos en Mataró, Premià de Mar y Alella. La carretera nacional II estuvo cortada al tráfico en varios puntos y la circulación no se restableció completamente hasta ayer a las 13.45 horas. En Mataró cayeron 90 litros por metro cuadrado en sólo 45 minutos, lo que ocasionó importantes problemas en el frente marítimo de la ciudad. Se registraron inundaciones en numerosas viviendas a causa de la intensidad de la lluvia, que anegó completamente un paso subterráneo de vehículos para acceder al paseo marítimo, algo que no sucedía desde 1989.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de septiembre de 1999

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