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PSICOLOGÍA

La falsa percepción de que los coches del carril de al lado avanzan más deprisa

El carril de al lado siempre avanza más rápido. Ésta es una impresión que tienen muchos conductores cuando se encuentran en un atasco de autopista o en los accesos a una gran ciudad. La reacción es inmediata: tratar de cambiar de carril para situarse en el que supuestamente avanza más deprisa, sólo que entonces el que se pone a avanzar es el de al lado. Esta experiencia, tan común entre los conductores, ha sido también objeto de un estudio científico y de la correspondiente publicación en una revista científica, en este caso la prestigiosa Nature. La conclusión del estudio es clara: si usted está en un atasco y cree que el carril de al lado avanza más deprisa, no se cambie. Si continúa en el mismo, llegará a su destino en el mismo tiempo y desde luego de forma más segura.El estudio ha sido realizado por Don Redelmeier, profesor de Medicina de la Universidad de Toronto, que ha contado con la colaboración del departamento de Sanidad de Ontario (Canadá). Para el estudio se estudiaron modelos computadorizados del tráfico de una autopista y se analizaron las reacciones de un grupo de estudiantes que se sometieron a diferentes pruebas de percepción.

La conclusión es que la gente "sobreestima la velocidad de los vehículos que se encuentran en el carril de al lado" y ello les lleva a realizar cambios indebidos que muchas veces constituyen un riesgo innecesario. Los estudios demostraron que muchos conductores creían que el carril de al lado iba más rápido incluso cuando iba manifiestamente más lento.

"La mayoría de las veces es una ilusión a la que contribuyen factores psicológicos: los conductores prestan más atención a los coches que están delante que a los que quedan atrás, de manera que los coches que se han sobrepasado quedan mentalmente invisibles, mientras que los que están delante aparecen sobreestimados", indica Redelmeier. Y las comparaciones con el otro carril son más frecuentes cuando el conductor está parado. "La gente debería saber que se trata de una ilusión y vencer la tentación de cambiar de carril, porque las ganacias pueden ser imaginarias, pero los riesgos son siempre reales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de septiembre de 1999