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La estación 'Mir' se queda deshabitada y a la espera de ser destruida en febrero

Los tres astronautas cerraron anoche la instalación rusa y descendieron a la Tierra

Pesar e impotencia eran los sentimientos que reinaban anoche en el espacio y en la Tierra, sobre todo en el Centro de Control de Vuelos próximo a Moscú. A casi 400 kilómetros de altura, los astronautas rusos Serguéi Avdéyev y Víktor Afanásiev, junto con su colega francés Jean-Pierre Haignère, abandonaron anoche la estación espacial Mir y emprendieron su regreso a la Tierra. A las 20.12 de la noche cerraron las escotillas de la estación y ocuparon la nave Soyuz TM-29, que, a las 23.17, partió hacia la Tierra. Aterrizaron suavemente, como estaba previsto, en las estepas de Kazajistán, a las 2.36 de esta madrugada.

"Dejamos la Mir con amargura en nuestro corazón, porque estamos abandonando una pequeña parte de Rusia", señaló Afanásiev en directo en una comunicación televisada, segundos antes de que él y sus dos compañeros se desplazaran flotando por la estación para entrar en la cápsula de regreso.El sentimiento de pesar se debe a que la estación orbital rusa todavía puede seguir funcionando al servicio de la ciencia, según los expertos rusos, pero para ello se necesita dinero. Y ese dinero Rusia no lo tiene. "Dejamos en órbita un complejo de investigación único, con 14 toneladas de equipos técnicos y muchos instrumentos sin igual. Se tardará 30 años en tener algo similar", se lamentó ayer Yuri Grigóriev, vicedirector general de la Agencia Espacial Rusa (AER).

La Mir, puesta en órbita en 1986 para cinco años, se convirtió en un enorme laboratorio espacial que ha funcionado durante trece años y medio. Polígono de pruebas para astronautas rusos en un principio y luego extranjeros, ha permitido la estadía del hombre en el espacio por largos periodos de tiempo. Allí se han batido récords de permanencia, como el del ruso Serguéi Avdeyev, que al llegar hoy a la Tierra suma 748 días en órbita (389 seguidos en la misión ahora concluida) y de la estadounidense Lucy Shanon, que estuvo en la estación rusa 189 días.

Sin la experiencia de la Mir, la nueva Estación Espacial Internacional (ISS), que construyen Estados Unidos, Rusia, Europa, Japón y Canadá, sería un proyecto más difícil de realizar. La situación la resumió Grigóriev con estas palabras: "Abandonando la Mir se desperdicia el trabajo y el dinero invertidos por 26 países en la estación orbital rusa. Es una gran pena que tengamos que interrumpir las investigaciones que estaban en marcha. La estación podría estar en órbita sin problemas hasta el año 2005".

Los sentimientos de pena por la Mir son compartidos también en otros países, y todos los especialistas, independientemente de su nacionalidad, son unánimes en reconocer los méritos de la estación orbital rusa. Es indiscutible que la colaboración de las agencias espaciales del mundo comenzó en la Mir.

Colaboración humana

Valeriano Claros, director de la estación de seguimiento de la Agencia Europea del Espacio (ESA) en Villafranca del Castillo (Madrid), destacó el hecho de que la Mir ha servido como "centro donde se ha estudiado cómo se comporta el organismo humano ante la falta de gravedad en tiempo prolongado" y recordó que la convivencia en la estación "de los astronautas rusos, europeos y estadounidenses ha permitido poner a punto la colaboración humana" en el espacio.La secuencia del viaje de regreso fue la siguiente. Una vez desacoplada de la Mir, la nave Soyuz entró en trayectoria de reentrada. La entrada en la atmósfera ocurrió aproximadamente a unos 60 kilómetros de altura. A 10 kilómetros del suelo, se abrió el primer paracaídas, seguido poco después de otros dos. Por último, con el fin de amortiguar el golpe contra el suelo de la estepa kazaja, se encencieron unos retrocohetes. Para el aterrizaje se seleccionó un lugar del Norte de Kazajistán, cerca de la ciudad de Arkalik. "La cápsula aterrizó suavemente", confirmó poco después un portavoz del Centro de control de vuelos de Korolev, cerca de Moscú. Tras confirmar que desde allí ya se habían comunicado con los astronautas por radio, añadió: "Están todos bien". El viaje duró tres horas y diecinueve minutos.

A partir de ahora la Mir seguirá en órbita a casi 400 kilómetros de altura sobre la superficie de la Tierra, dando una vuelta completa al planeta aproximadamente cada hora y media.

La estación es un conjunto de módulos que suman más de 120 toneladas. Cuando la Mir haya dado ya más de 77.000 vueltas alrededor de nuestro planeta, es decir, para febrero o marzo del próximo año, la estación, seguramente guiada por control remoto, comenzará a bajar. Al llegar a las capas densas de la atmósfera gran parte de la mole se quemará, pero habrá restos que continuarán su caída para hundirse en el océano Pacífico.

Pero si surjen problemas antes de esa fecha y se presenta el mínimo riesgo de que la Mir pueda provocar daños en la Tierra al caer, informó Grigóriev, volarán a la estación unos astronautas que tomen control de la estación y la preparen para la caída.

Colectas

Aunque el pesar predomina entre astronautas y especialistas, todavía hay quienes tienen esperanza de mantener la estación funcionando. Para ello se están haciendo colectas y buscando patrocinadores. Incluso hay quienes han ofrecido donar parte de su sueldo a Energyia, corporación que gestiona la Mir, para impedir su liquidación.En la Mir, que en los años ochenta era la culminación de la larga experiencia soviética en la construcción y explotación de estaciones espaciales tras la serie Saliut, ha hecho historia la astronáutica rusa e internacional. En ella se han hecho unos 22.000 experimentos.

Sobre todo, la estación ha sido el único lugar fuera de la Tierra en el que los astronautas han podido vivir muchas semanas seguidas. Esto ha proporcionado a Rusia una enorme experiencia, de incalculable valor ahora también para los estadounidenses y europeos que se preparan para la ISS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de agosto de 1999