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150.000 serbios exigen en Belgrado la dimisión de Milosevic y elecciones anticipadas

"Esta vez llegaremos hasta el final", aseguró ayer el líder de la oposición serbia Zoran Djindjic ante cerca de 150.000 personas congregadas en Belgrado contra el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, al que acusan de haber sumido al país en la miseria. El presidente del Partido Democrático (DS) dio un ultimátum de 15 días a Milosevic para que abandone el poder. "Si dentro de 15 días sigue ahí", amenazó Djindjic, "Serbia se echará a la calle". "En cada ciudad serbia la gente saldrá a la calle para enviar este mensaje: no nos marcharemos hasta que abandones el poder", advirtió.

En un tono mucho más moderado, el presidente del Movimiento Serbio de Renovación (SPO), Vuk Draskovic, reclamó la convocatoria de elecciones anticipadas antes del próximo mes de noviembre. En su discurso, Draskovic, que había asegurado que no participaría en la concentración y fue recibido con pitidos por los más y con aclamaciones por los menos, lanzó un llamamiento a la "oposición responsable". "Queremos elecciones de aquí a noviembre", señaló. Los partidos de la coalición en el poder han declarado repetidamente en los últimos días que el Gobierno está dispuesto a convocar elecciones anticipadas si la oposición lo pide oficialmente.El obispo Atanasije Rakita fue el primer orador en dirigirse a los cerca de 150.000 concentrados en Belgrado, ante quienes pidió la unidad de la oposición. Antes de la intervención del obispo y después de entonarse el himno monárquico Dios de Justicia, en el mitin se leyó el mensaje del heredero al trono serbio, el príncipe Alejandro Karadjordjevic, quien también solicitó a la oposición unidad y que se abstenga de pactar con Milosevic.

Según el obispo, la Iglesia Ortodoxa serbia pide que dimita Milosevic para que "el país salga de su callejón sin salida". "Apoyamos a todas las fuerzas democráticas y patrióticas en nuestro país y sus exigencias de urgentes cambios en nuestra sociedad, desde la formación de un Gobierno de transición a unas prontas elecciones anticipadas", rezaba el mensaje de la Iglesia. La Iglesia fue la primera en pedir la salida del poder de Milosevic a mediados de junio pasado, una vez terminados los bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia.

La de ayer fue la primera gran manifestación antigubernamental en la que participaban juntos desde 1996 los dos principales bloques de partidos de la oposición liberal y prooccidental reunidos en torno al mismo objetivo: la caída de Milosevic, su Partido Socialista y sus aliados ultranacionalistas de Vojislav Seselj. Sin embargo, el Movimiento Serbio de Renovación de Vuk Draskovic, el más importante de la oposición, y la Alianza para el Cambio (SZP), que aglutina a una decena de partidos extraparlamentarios, discrepan en cuanto a la forma de acabar con el actual régimen. La SZP exige la dimisión de Milosevic como condición para cualquier cambio y aboga por manifestaciones diarias, mientras que el SPO prefiere los comicios como forma democrática de llegar al poder. El Gobierno de coalición que forman el SPS y los ultranacionalistas del Partido Radical Serbio (SRS), de Seselj, están seguros de volver a ganar unas probables elecciones anticipadas. Seselj declaró el martes que las elecciones podrían convocarse ahora mismo, pero que muchos de la oposición no quieren exponerse al veredicto de las urnas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de agosto de 1999

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