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Barbacid pide 2.000 millones de pesetas anuales para investigar sobre el cáncer

San Lorenzo de El Escorial

Mariano Barbacid, que tras 24 años de trabajo en Estados Unidos volvió a España para impulsar la creación del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas Carlos III (CNIO), manifestó ayer en la Universidad Complutense en El Escorial estar "muy ilusionado", y se refirió al soporte económico de la Administración a su proyecto: "Va a correr con el 50% de los gastos de funcionamiento cuando esté en marcha, y también de la construcción y equipamiento. Está previsto que las obras acaben para el 2001. El presupuesto concedido para 1998 y 1999 es de 1.000 millones de pesetas anuales, así que comenzaremos con superávit. En los presupuestos del Estado del 2000 esperamos lograr 2.000 millones, y que esa cifra se mantenga o vaya aumentando según corresponda. Nadie puede conocer el futuro, pero todo esto va en el sentido de mi idea de que España tenga el puesto que debe en investigación"."Va a costar hacer comprender a la Administración la necesidad de comprometerse con la investigación", dijo ayer Barbacid sobre el modelo que el CNIO supondrá en el futuro de la investigación biomédica en España. "Hoy la Administración es consciente de esa necesidad, pero falta saber el grado de voluntad. En humanidades, la gente entiende muy bien la necesidad de apoyo institucional, pero la ciencia, desde la expulsión de los judíos, ha estado desasistida en España. Sin investigación no hay medicamentos, ni métodos de diagnóstico, no se avanza. Y a mí me preocupa el cáncer, pero también otras enfermedades".

El investigador dijo confiar en que iniciativas como el CNIO contribuyan a paliar la fuga de cerebros. "Yo en el hecho de que los científicos trabajen fuera no soy nacionalista", señaló, "pero lo ideal sería que España fuera tan prestigiosa que atrajera cerebros. Completar la formación en el extranjero es bueno, pero el problema surge cuando los jóvenes no vuelven porque aquí no hay puestos de trabajo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 18 de agosto de 1999