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Cartas al director

Telefónica, anarquía organizativa

El pasado 9 de julio solicité a Telefónica una línea para un apartamento en Alpedrete. La operadora del 1004 me dijo que tardarían aproximadamente una semana en instalarla.Comoquiera que el día 15 yo salía de viaje, le pregunté si podía concertarse la instalación para el día 30, a mi regreso. "¡Claro que sí!", fue su firme respuesta. El 29, al regresar a Madrid, tenía en mi contestador un mensaje de un montador (Roberto) en el que me decía: "Mañana vamos a instalarle la línea que tiene solicitada", pero ese día en que dejó el mensaje era el 22 de julio... Le llamé al número del móvil que me indicaba y me dijo que no podía instalar la línea el día 30 porque estaba trabajando en la zona de Alcorcón.

Ese día 30 llamé repetidas veces al inefable 1004, con supervisora incluida, y les rogué que me informasen -a mi teléfono móvil- de si iban a instalar la línea o no, con el fin de no estar todo el día pendiente del técnico. "Sí, sí, no se preocupe; le avisaremos".

No tuve noticia alguna, pero al regresar a Madrid el domingo día 1 por la noche, un mensaje de otro operador me anunciaba que le llamase porque seguramente que me instalarían la línea ese mismo día" (sábado 30).

El día 2 hablé con el supervisor del 1004 (Sergio Ruiz) y, ante la ausencia de la información prometida, fui a un departamento de Compañía Telefónica de la Gran Vía, donde, amabilidad aparte, el responsable no consiguió comunicar con el servicio de instalaciones.

Hoy, día 5, continúo sin la línea solicitada hace casi un mes, ni tampoco he recibido noticia alguna al respecto. -

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