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Blur: "No estamos interesados en ser estrellas del rock"

El grupo británico vuelve a Benicàssim tras el fallido concierto del 97

"¿Nuestro concierto de esta noche? Bueno, va a ser algo realmente corto: subiremos al escenario, tocaremos durante tres segundos y nos iremos", explica el guitarrista Graham Coxon en la cafetería del lujoso hotel castellonense en el que, sólo dos horas antes de su actuación como cabezas de cartel de la primera jornada del V Festival Internacional de Música Independiente de Benicàssim (FIB), Blur cumple sus escasas obligaciones promocionales a contrarreloj.El vuelo en el que viajaban los músicos desde Londres sufrió un considerable retraso. Alrededor de las nueve de la noche del viernes aterrizaron en Valencia, y cien minutos después llegaron a Castellón. Tiempo suficiente para, antes de ir al recinto festivalero, cenar, atender a un par de periódicos y... airear sus diferencias con los organizadores del FIB.

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El cuarteto no ha perdido ocasión de mostrar su típica insolencia de estrellas británicas del pop. Quizá por eso decidieron acortar su actuación a sólo 70 minutos, y Damond Albarn se paseaba por el hotel con una indisimulada cara de disgusto o fastidio, según se mire, tras convertir la entrevista que se le asignó junto al bajista Alex James en un calvario para el periodista de turno. "Bueno, hemos decidido recortar un poco el repertorio porque los organizadores nos han concedido menos tiempo del que esperábamos, así que no vamos a tocar ni un segundo más ni un segundo menos", matiza el batería Dave Rowntree. Llegado el momento, no fueron tan tacaños.

Sus problemas con el FIB vienen de lejos. Concretamente, de 1997, cuando se vieron obligados a cancelar su actuación a causa de una descomunal tormenta que derribó parte del escenario. "Estamos contentos de volver a Benicàssim, pero no deja de ser un desastre que, por el hecho de que caigan cuatro gotas, se hunda el escenario. Sólo nos ha pasado algo así en dos ocasiones, y las dos han sido en España", señala Rowntree. "No, no, espera: la otra fue en Roma", le corrige Coxon. "Sí, es verdad, pero, bueno... ¡países latinos!", apostilla el batería entre carcajadas.

No todos sus recuerdos de aquella fatídica experiencia, sin embargo, son tan funestos. De vuelta al hotel, el guitarrista aún tuvo tiempo para escribir una canción, Are you lonely, y mientras Dave Rowntree optó por refugiarse en su habitación, el resto de la formación decidió ahogar sus penas en la barra del bar en compañía de los miembros de Pavement y Dinosaur Jr.

Los músicos deciden zanjar tan espinoso tema rompiendo una lanza en favor de los responsables del FIB: "De todos modos, no es justo culpar de esto a la organización. Fue un desastre natural, una simple cuestión de mala suerte. Además, de todos los festivales en los que hemos participado, éste es uno de los que mejor nos han tratado. En Inglaterra son más cutres para estas cosas", concluyen. Asunto zanjado, pues.

Aunque no del todo. Los dos músicos se quejan porque nadie ha sabido explicarles qué grupos actúan durante el festival. Desvelado el misterio, Coxon y Rowntree no ocultan su escaso interés por las bandas que completan el cartel, y, de hecho, esgrimen el mejor de sus gestos de indiferencia, o algo peor. "Bueno, lo cierto es que cuando eres cabeza de cartel, no te sueles preocupar demasiado por el resto de grupos. Estamos demasiado nerviosos como para pensar en estas cosas y acercarnos a ver algún concierto", dice el guitarrista. "Todo lo relacionado con este festival es francamente curioso. Se supone que debemos subir a tocar a las dos de la madrugada. A esas horas, probablemente, el público estará tan borracho que ni siquiera sabrá qué grupo está tocando", dice.

Blur, aunque su actitud y sus declaraciones no parezcan apuntar en esa dirección, han decidido madurar: personal y artísticamente. Han dejado atrás el pop de fácil digestión y centran sus esfuerzos en realizar un pop incómodo, arriesgado, difícil hasta para sus más incondicionales y escasamente comercial. Palabra, esta última, que el grupo detesta profundamente. "Sí, no nos gusta nada el término comercial. En cualquier caso, diga lo que diga la prensa, hay canciones en nuestro último álbum, 13, muy comerciales, como Coffee and TV o 1992. Ahora es cuando más éxito estamos teniendo. Nuestro anterior disco, Blur, ha vendido más que cualquiera de nuestros discos viejos, y 13 todavía está por ver. De momento, todos los singles que hemos sacado se han convertido en número 1", afirma Dave.

También rechazan las acusaciones de quienes reniegan de sus dos últimos álbumes por haberse subido, presumiblemente, al carro del alternativismo yanqui. "Más que intentar copiar a ciertos grupos o querer apuntarnos a una corriente concreta, nuestros dos últimos elepés son el resultado de nuestras propias experiencias y de los discos que hemos escuchado en los últimos años", explica Graham.

Una concesión, antes de la despedida: "Ni Dave ni yo estamos interesados en ser estrellas del rock. Queremos ser simplemente músicos y limitarnos a hacer lo que nos gusta. No es difícil evitar ser una estrella del rock", concluye Coxon. Ya, ¿y, entonces, qué papel juegan Damond Albarn y Alex James? "Bueno, a ellos les interesa más eso de ser estrellas del rock", añade. Nos lo temíamos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de agosto de 1999