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Colom insinúa a los militantes del PI que su futuro está en Convergència

El presidente del Partit per la Independència (PI), Àngel Colom, ha explicado por carta a los militantes de su formación que se dispone a "edificar un nuevo instrumento cívico-político" con el objetivo de "poder influir en la necesaria refundación del nacionalismo que se tendrá que hacer dentro de unos años". El dirigente independentista admite que su intención a medio plazo es volver a militar en un partido político y deja entrever que se situará en la órbita de Convergència Democràtica (CDC).

"Que nadie se equivoque, todo este trabajo en el ámbito cívico-político que propongo para esta nueva etapa tiene el objetivo claro de volver a hacer política desde un partido, empujando si conviene el nacionalismo hacia el compromiso independentista", afirma el presidente del PI. Colom no hace ninguna referencia explícita a Convergència i Unió (CiU), pero sitúa claramente la "refundación del nacionalismo" en el marco del debate sobre el futuro de la coalición después de la retirada de Jordi Pujol. "Debemos poder influir para que esta refundación del espacio nacionalista se haga en clave progresista e independentista y no vaya a parar a manos de dirigentes que o bien la encajonen definitivamente en el mapa español o bien la utilicen para su único deseo: el poder personal", afirma. Después de las últimas elecciones municipales -en las que el PI logró sólo 12.000 votos en toda Cataluña-, los dirigentes de la formación iniciaron un proceso de liquidación del partido que culminará en el congreso extraordinario convocado para el 5 de septiembre. A pesar de que Colom ha querido dejar formalmente todas las puertas abiertas, el plan de viabilidad adoptado tras el fracaso electoral ha reducido el PI a una estructura mínima, y en la misiva Colom reconoce que, "obviamente, el PI no debe presentarse a las próximas elecciones autonómicas", sino que es el momento de "guardarlo". Previsiblemente el congreso supondrá, además de la liquidación del PI, la separación política entre Àngel Colom y Pilar Rahola después de seis años de estrecha colaboración, primero en Esquerra Republicana (ERC) y después en el PI. Mientras que Colom apuesta por fortalecer un frente patriótico de las fuerzas nacionalistas, lo que lo acerca a CDC, Rahola es partidaria de que el nacionalismo se implique en el movimiento por el cambio en Cataluña que encabeza Pasqual Maragall, lo que la aleja del nuevo organismo cívico-político que proyecta Colom. El dirigente independentista admite que el "fracaso" del PI se explica principalmente porque los electores "penalizaron la división" creada con su salida de ERC, en 1996. Pero inscribe también la derrota en el contexto de la "desdichada historia de los catalanes" en su lucha por "la normalidad institucional pendiente". "Los catalanes, históricamente lo podemos comprobar, somos un pueblo apaleado en cada intento que hemos hecho para arrancar el estado propio y esto cuenta en la memoria colectiva", escribe el dirigente del PI. El nuevo organismo que Colom se dispone a crear antes de volver a ingresar en un partido es un looby inspirado en buena parte en la Crida a la Solidaritat, una plataforma de agitación nacionalista muy activa en los años ochenta que él mismo contribuyó a dinamizar. Después de varios años como activista destacado de la Crida, Colom ingresó en ERC en 1987 acompañado por decenas de seguidores, que le hicieron fuerte en el partido y en dos años le catapultaron a la secretaría general. Colom apunta algunas ideas para esta nueva plataforma independentista que no dejan margen para la duda sobre su intento de reeditar de alguna manera la experiencia de la Crida: la entidad se propondrá reabrir "el dossier sobre la internacionalización de Cataluña" para hacer "incómodo" a los organismos de la Unión Europea y de Naciones Unidas "el no reconocimiento de la nación catalana". Asimismo, se propone impulsar a inicios del siglo XXI "un movimiento de activistas que haga enrojecer de vergüenza las caras de muchos políticos que van de nacionalistas pero que no tienen más interés que mantenerse en el poder de las instituciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de agosto de 1999

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