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Tribuna:LA PAELLA DE LAS VANIDADES - GUILLEM MARTÍNEZ

Momento cero

Melilla: lo de Malika parece una de Miliki. El nuevo Govern balear integra a varios partidos, algo exótico en las culturas ibéricas

-Será maravilloso / viajar hasta Mallorca. Repaso al tuntún de la prensa mallorquina. Tuntún: a) una plaga de arañas rojas invade los árboles de la Plaça Constitució, Palma; b)un señor que dice: "El perro me mordía los brazos, pedí ayuda, pero nadie se acercó"; c) Pollença en fiestas vuelve a celebrar su simulacro de batalla entre Moros i Cristians -volvieron a ganar los cristianos; por KO-; d) Ana García Obregón sigue por aquí de vacaciones con su niño -el menor más exhibido del planeta, si exceptuamos a uno que tiene dos cabezas y que está dentro de un pote en Coney Island-; e) la señora Oliver comunica a sus distinguidos clientes que para el mes de agosto tiene preciosas novedades, max. disc. 20.000; y f) Melilla: lo de Malika parece una de Miliki.-Las sensibilidades. El punto g) y, como su nombre indica, el más excitante, son noticias sobre el nuevo Govern balear. De hecho, se trata de una novedad al sur de los Pirineos. A saber: no sólo es el primer Gobierno de izquierdas en el archipiélago desde el big-bang, sino que integra a varios partidos, algo exótico en las culturas ibéricas, que tanto les tira la unanimidad, y que tantos reparos tienen hacia el pacto -el pacto es como el gol en el fútbol: la esencia-. La izquierda es una amplia gama de sensibilidades -existe incluso, glups, la izquierda sin sensibilidad-. Así, a ojímetro, en la coalición de gobierno coexiste la izquierda que se sube el sueldo, la que va en bicicleta, la que no se depila, la socialdemocracia dura y la blanda, y la izquierda que practica el programa-programa-programa hasta con su pareja de hecho. Para archivar al PP han tenido o querido pactar con Unió Mallorquina, partido con alguna conexión epistemológica con la derecha qué-hay-de-lo-mío, tan nuestra. El pacto ha sido difícil. El día en que se consumó en el Parlament, la oposición lucía morena y deprimida, mientras que el poder estaba blanco y alegre, tras un mes de estar encerrado estirándose de los pelos y acariciándoselos alternativamente hasta dibujar el pacto. En la calle se respira cierto optimismo y pitote ambiental. Hay cierto sentimiento de momento cero. El otro día iba caminando junto a un nuevo director general. Sus amigos le saludaban riendo y diciéndole ¿qué hay de lo mío?, una frase que ahora era un chiste, pero también una meditación sobre el poder en el viejo Sur.

-El poder por la mañana. Bueno. No hay tantos momentos cero en la Península y colaterales. Ni han durado mucho en el tiempo. Llamo al Govern. Ring-ring. Para conseguir una cita con Francesc Antich, el nuevo presi. La cosa es hablar del sentimiento del momento cero desde el otro lado. Por cierto, una revista peninsular ha presentado como un escándalo que Antich, en una recepción, se despidiera de la reina con una palmada en la espalda. Plaf. Consigo la cita automáticamente. Algo que históricamente y normalmente ya no pasa en el momento 1. Y menos en el momento 3,1416. El encuentro es en un café. La ilusión: "Hombre, hay cierta ilusión colectiva. No sólo es el primer Gobierno de izquierdas tras 16 años de PP, sino que los del PP aquí han gobernado siempre"; "la derecha aquí se ha comportado como si esto fuera su posesión". ¿La derecha y la izquierda ibéricas comparten cierta tendencia a confundir los cargos con propiedades personales? "Nosotros contamos con dos ventajas: podemos aprender de los errores del pasado, y somos un Gobierno plural, lo que es una vacuna para que te creas que alguna institución es tuya". El momento cero: "Tengo mucho respeto a la institución, pero me sorprendió que el primer día todos los empleados se levantaran a mi paso. Con eso te dabas cuenta del poder que manejaban los anteriores". "El primer día sientes cierto susto, sensación de que esto es un gran barco". "¿Una metáfora del momento cero? Entré en mi despacho y no encontré ni un solo papel. En ningún sitio. No ha habido intercambio de poder. Momento cero total". ¿Dentro de un año se ve recibiendo a un periodista -que, por cierto, hoy no se ha afeitado- en un café? "Mi primer reto es bajar a tomar café cada mañana. Uno de los errores del progresismo ha sido no salir del despacho a tomar café".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de agosto de 1999