Ir al contenido
_
_
_
_

Raíces flamencas

Cuando Farruquito se subió al escenario de un corral de Triana y se dio una vueltecita por bulerías, las 1.000 personas del público se levantaron todas a la vez como si alguien, desde algún lugar oculto, las controlase, pero fue una reacción espontánea. De eso hace dos años. Ahora, Juan Manuel Flores Montoya, Farruquito, de 16 años, llega a Barcelona con Raíces flamencas, una espectáculo que estará en el teatro Poliorama hasta el 29 de agosto. Este joven sevillano ha heredado el arte familiar. Es hijo de un cantaor gitano, Juan el Moreno, y de una bailaora gitana, Pilar Montoya, una de las hijas de uno de los mejores bailaores gitanos, Antonio Montoya Flores, El Farruco, que murió en 1997 y de quien, según los expertos, Farruquito ha heredado su arte para el baile. No se acuerda de cuándo empezó a bailar. En su casa le dicen que a los tres o cuatro años. A pesar de su don, no se siente un niño prodigio: "Me lo dice mucha gente, pero es excesivo, yo me siento normal". Juan Manuel le quita importancia a su éxito, que cree que se debe a la novedad de ser un bailaor tan joven. "Pero yo me alegro mucho, la verdad", aclara. Sea como sea, este adolescente es la cabeza de cartel de un espectáculo flamenco con tres guitarras, cuatro cantaores y seis bailaores -entre los que está su madre- que, después de Barcelona, tiene previsto viajar a Madrid, México y quizá a Inglaterra. El mundo del flamenco espera mucho de él, pero no se siente presionado: "Yo bailo con gusto, con ganas, nada más, y por eso estoy tranquilo". Además, está el apoyo de su familia. De entre todos los bailaores, ha tomado como ejemplo a su abuelo, de quien dice que es su ídolo.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_