Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
REVISTA DE PRENSA

Después de Cachemira

Londres,

Cuando se intensifican los esfuerzos para conseguir que India y Pakistán, las dos potencias nucleares más recientes, terminen sus combates en Cachemira, los problemas se acumulan. No se necesita una excesiva disposición nerviosa al ver que los combates entre tropas indias y guerrilleros apoyados por Pakistán, que todavía controlan algunas montañas en el lado indio de la línea de control que divide Cachemira, podrían llevar a una guerra total. (...) La mediación extranjera no puede solucionar el problema. (...) Aunque Pakistán fomentó esta última crisis precisamente con la esperanza de obtener resultados de las potencias extranjeras, nerviosas ante una escalada del conflicto en una región como ésta, una vez que termine India necesita mantener su promesa de abrir negociaciones con Pakistán sobre Cachemira. (...) Estados Unidos ha estado últimamente intentando calmar los ánimos en el frente nuclear. Y China tiene que poner también de su parte.

El giro imprevisto de Cachemira al caleidoscopio diplomático ha situado a China mucho más cerca en las conversaciones regionales y ha ayudado a India y la misma China a llegar a un acuerdo sobre un nuevo "diálogo estratégico". (...) India ve a China como la mayor amenaza a su seguridad. Se necesita un amplio debate regional, con China como uno de los participantes, que favorezca la confianza, como los que ayudaron a estabilizar las relaciones entre EE UU y la URSS durante la guerra fría: comunicaciones frecuentes, incluyendo conversaciones sobre doctrina y seguridad nuclear.

2 de julio

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de julio de 1999