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Antonio Canales presenta "Fuerza latina", un viaje por el flamenco de ida y vuelta

El bailaor dice que su rivalidad con Cortés es "morbosa, pero divina"

Pasados ya los 40, Antonio Canales parece haber tomado el rumbo de su carrera. Su separación del que durante 15 años ha sido su manager y amigo íntimo, Lucho Ferruzzo, y la huida de Sara Baras hacia carreras más personales han dejado solo a Canales en su rivalidad con Joaquín Cortés ("es falsa y morbosa, pero nos va divinamente"). Relativamente solo, porque tiene el apoyo de Tabacalera, que patrocina su nuevo espectáculo, Fuerza latina, un viaje por los ritmos flamencos de ida y vuelta (los que vinieron de América, como el tabaco), y algunos bailes americanos como el tap-dance, el tango o la chandunga.

Canales llegó media hora tarde, menos de lo habitual en él, al tablao madrileño Casa Patas para una rueda de prensa vespertina que se esperaba también viperina. Sobre todo por el caso Sara Baras, la bailaora a quien Canales acogió en su compañía y para quien creó una Cenicienta que finalmente ella no hizo (se hará en enero con la bailarina Cristina Gómez). Pero el bailaor sevillano prefirió no opinar más sobre la ruptura, y zanjó el asunto diciendo: "No conozco a esa persona, no sé quién es y no me merece respeto". Elegantón, repeinado y recién duchado, el bailaor llegó con Juan de Juan, su joven alumno (20 años) y primer bailarín, que habló así de su maestro: "Aprendo mucho de él, pero me está matando: hago horario de bombero". Con buen humor y una sonrisa permanente, Canales dejó claro que, comparada con la anterior, esta nueva etapa junto al manager Tony Caravaca es otra cosa: "Es como vivir en el cielo". Luego, Canales explicó su nuevo espectáculo, que girará por España desde el 3 de julio (Ávila) hasta el mes de septiembre: "Haremos unas 25 actuaciones, en plazas de toros, palacios de congresos y auditorios grandes. Hemos gastado mucho en luces y sonido para enganchar el corazón hasta del espectador que más lejos esté. Llevo una banda fantástica, de 17 músicos, flamencos y latinos. Y la idea es muy bonita, recuperar una parte del flamenco que parece un poco demodé, los cantes de ida y vuelta", añadió, para rematar: "Esto no es fusión flamenca, chicos, sino un apartado del flamenco muy importante que, como antes lo hacían Dolores Abril y Juan Valderrama, ahora ya casi no se hace".

Pero no sólo habrá colombianas, guajiras y otros estilos americanos del flamenco en Fuerza latina. Juan de Juan bailará un fandango de Huelva, Juana Amaya (gran bailaora y estrella invitada esta vez) hará una soleá, y la compañía entera ("con dos bailarines morenos", es decir, negros) atacará tangos de Gardel, salsa, rumbas, merengues, tap-dance, espirituales, chandungas... Como dijo Canales, resumiendo, "un auténtico mélange".

¿Y cómo va su rivalidad con Joaquín Cortés?, le preguntó alguien después. "Va bien. Crecimos juntos en el Ballet Nacional y luego seguimos caminos diferentes. Pero no es una rivalidad a ver quién gana más millones o quién tiene el Porsche más bonito, sino a ver quién hace el espectáculo mejor. Eso es así porque nosotros bailamos con el mismo traje que dormimos, y si lo que haces bailando no es bueno, luego, por la noche, sufres en la almohada. Así que la rivalidad es falsa, una cosa morbosa, pero queda muy bien, y nos va divinamente a los dos".

Canales confirmó que en otoño rodará una película como actor con el director francés Tony Gatliff. Vengo del moro se rodará en francés y el bailaor no bailará. Aunque lo que de verdad le apetece, dijo, es hacer de Juana la Loca en el ballet que tiene ya en la cabeza. "O mejor, que lo haga Aida Gómez, que yo ya haré de rey Fernando"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 1999