Blair defiende el Nuevo Laborismo frente a las críticas de los izquierdistas del partido

El primer ministro británico, Tony Blair, cargó ayer fuerte contra el ala izquierda de su partido, que se hace eco del creciente descontento del electorado tradicional con la actuación del Gobierno laborista. "Gobernamos para toda la gente, jóvenes y mayores, blancos y negros, pobres y ricos", señaló Blair en su primer discurso centrado en política interior desde el inicio de la guerra de Yugoslavia. Sus palabras estaban dirigidas a líderes sindicales, como John Monks, quien días atrás le acusó de tratar a los seguidores fieles, a las capas más humildes, como a "molestos parientes viejos".

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Concluida la guerra de los Balcanes, Tony Blair centró sus esfuerzos en la política interna. Su concentración en el frente internacional, con el marcado protagonismo en la contienda contra el presidente yugoslavo, Slobodan Milosevic, le costó una derrota descomunal en su propio suelo. La oposición conservadora, que marcha a la deriva en los sondeos de opinión, cosechó un inesperado triunfo en las recientes elecciones al Parlamento Europeo. Al mismo tiempo, la vieja guardia laborista, el ala más izquierdista, denuncia el distanciamiento del Gobierno de Blair de los electores tradicionales, la clase trabajadora. "Veo las tonterías que escribe la prensa sobre el electorado, como si las medidas relacionadas con el empleo fueran a una parte de la comunidad, y las medidas sobre economía y negocios, a otra". Así respondió el primer a las críticas internas. "Nos eligieron para servir a todo el país, tanto a los que nos votaron como a los que no. Y así seguiremos haciéndolo".

Con un discurso contundente, Blair se defendió ayer de los comentarios del sindicalista John Edmonds, entre otros, sobre la falta de interés del Ejecutivo en la seguridad social, la sanidad o el transporte público. "Hay un sentimiento entre los votantes laboristas de que se les está dejando al margen de la estrategia del Gobierno", había señalado Edmonds.

La "tercera vía"

Por responder a esas acusaciones internas, Blair centró su discurso en la defensa del Nuevo Laborismo, un programa, dijo con resolución, "que permanecerá impermeable al 100%". Su insistencia en preservar y desarrollar el neolaborismo, incluidos los ideales de la tercera vía, recordó la línea férrea de la ex primera ministra conservadora, Margaret Thatcher, al defenderse de sus critícos con una frase que ha pasado a los anales: "La señora no está para cambios". Pero el primer ministro supo, ayer en Birmingham, marcar la distancia con sus predecesores: "Mientras sea líder de mi partido y primer ministro del país, nunca permitiré que el Reino Unido se vea forzado a elegir entre un Partido Laborista que ignora la importancia del mundo de los negocios y la ambición, y un Partido Conservador de derechas que ignora la necesidad de justicia y comprensión".

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En su intervención, para celebrar el éxito de su política de empleo juvenil, Blair no hizo balance de las causas de la descomunal derrota electoral laborista. Debido a la introdución de un sistema de representación proporcional, el Partido Laborista de Blair estaba destinado a perder eurodiputados en favor de los conservadores. Pero el nuevo sistema electoral no es suficiente para explicar unos resultados que dieron a la oposición, que lidera William Hague, cerca del 34% de los votos y 36 escaños en la Eurocámara.

La apatía del electorado, principalmente en zonas tradicionalmente laboristas, contribuyó también a la pobre actuación del equipo de Blair, que obtuvo 29 escaños con el respaldo del 28% de los votantes. Ayer, sin embargo, el primer ministro evitó aclarar su postura en política europea, respecto al euro en particular, y prefirió recordar el camino labrado desde la llegada de los laboristas al poder. "Estamos embarcados en un nuevo curso: la tercera vía. Hemos puesto en marcha una política de gestión económica completamente nueva: la independencia del Banco de Inglaterra, finanzas públicas bajo estrictas normativas nuevas, programas económicos específicos para combatir la exclusión social", señaló.

Y con la satisfacción de haber proporcionado puestos de trabajo, en colaboración con el sector privado, a 100.000 jóvenes en los últimos dos años, Blair aseguró que "es posible" lograr el empleo absoluto "para la gente joven una vez más". "Éste es el Nuevo Laborismo en acción. Poner poder, riqueza y oportunidad en las manos de muchos, no de pocos: en esto consiste el Nuevo Laborismo", remachó el primer ministro en Birmingham.

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