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El PP consolida la cosecha de 1995

Si la izquierda comenzó el domingo a recuperar una parte sustancial de la gestión municipal de gran parte de España, en la Comunidad Valenciana el Partido Popular volvió a mostrarse, cuatro años después de alcanzar la hegemonía, firmemente cimentado entre los electores. La gestión municipal sigue pues, salvo contadas excepciones en las que los pactos de gobierno tendrán mucho que decir, en manos de los populares. Entre los grandes ayuntamientos, el PP ha sido la lista más votada en 31 de los 42 municipios de más de 20.000 habitantes. Y la marcha triunfal que ha escenificado el partido que lidera Eduardo Zaplana ha conseguido un casi parejo resultado en las tres capitales, que se han saldado con una nueva mayoría absoluta.

Como gran triunfo del PSPV-PSOE queda Elche, la tercera ciudad de la comunidad (con 192.000 habitantes), donde los socialistas sobrepasan ahora al PP. Y por mayoría absoluta, lo que les permite prescindir de pactar con EU (Esquerra Unida), el gran derrotado, que pierde dos de sus tres ediles.

Pese a lograr 10.000 votos menos que hace cuatro años, Rita Barberá volverá a regir el destino de Valencia. La popular, y populista, alcaldesa, con el 52% de los sufragios y 20 concejales (tres más que en 1995), adquiere una intratable mayoría absoluta ante la que poco podrán hacer el PSPV (11 ediles) y EU (2), que afrontan la oposición con distinto talante. La socialista Ana Noguera mantiene intacto su crédito en las primarias tras ganar 6.000 votos más y tres nuevos concejales. Por su parte, la coalición de izquierdas, encabezada por el exsindicalista Antonio Montalbán, se descalabra y pierde tres de sus cinco ediles. Y por primera vez desde 1983, desaparecen del pleno municipal los regionalistas de Unión Valenciana, fagocitados, transfuguismo mediante, por el PP. Su balance: tres concejales esfumados ante la pérdida de más de la mitad de los 41.000 votos de 1995.

Zaplana, también líder del partido, vio peligrar la mayoría absoluta del alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, y redobló sus esfuerzos para plantar cara a los socialistas, que también enviaron a sus primeros espadas nacionales (Rosa Díez, Joaquín Almunia) a arropar a José Antonio Pina. Contra todo pronóstico en forma de encuesta, Alperi no sólo no ha perdido concejales sino que gana uno (de 14 a 15). La misma renta que araña Pina (de 10 a 11) en un raro escenario de participación escasa (57%) y marcado por el descalabro de EU, que pierde dos ediles y deja a su cabeza de cartel, José Luis Romero, solo en el pleno. En la línea de la coalición, Romero achacó la sangría de votos a la aparición en escena de los nacionalistas-ecologistas del Bloc-Els Verds.

Castellón también fue el aciago decorado para otra caída de EU. Mientras el popular José Luis Gimeno aquilata de nuevo una mayoría absoluta con 16 concejales, el repunte del PSPV, que crece dos ediles (de 8 a 10), se labra a costa de dejar a la candidata de EU, la joven Amelia Ferreres, fuera del pleno. El Bloc-Els Verds repiten con un representante.

Así las cosas, el PP conserva el gobierno en las grandes ciudades, salvo el referido triunfo del ilicitano Diego Macià, mientras que el PSPV recorta ligeramente posiciones en las ciudades medias, manteniendo su tradicional cinturón rojo en el área metropolitana de Valencia.

En la provincia de Alicante, origen de Eduardo Zaplana y de gran parte de su equipo de Gobierno, 16 de los 20 núcleos más habitados siguen siendo populares. Con una notable singularidad, los grandes núcleos industriales alicantinos (a excepción de Alcoy) vuelven o se mantienen en manos de los socialistas. Junto a Elche, para el PSPV serán Ibi (con mayoría absoluta), Sant Vicent de Raspeig (sólo un pacto EU-PP les quitaría la alcaldía) y Elda, donde un vuelco electoral permitirá ahora a los socialistas gobernar en solitario (merced a una moción de censura arrebató la alcaldía al PP, que ahora pierde dos de sus 12 ediles). En cuanto a Alcoy, pese a que el PP venció el domingo en las urnas (12 concejales, dos más que en 1995), un pacto entre PSPV (10 ediles, perdiendo uno) y EU (dos, por cuatro en 1995) daría el poder a la izquierda.

En el haber del PP hay que apuntar su triunfo en Orihuela, donde logra otra vez la mayoría absoluta pese a los escándalos por presunta corrupción en el seno de los populares que supuso la expulsión del partido de cinco concejales críticos con la gestión del equipo municipal. Los cinco díscolos repiten con las siglas Centro Liberal arrebatando dos puestos al PP, dos al PSPV y su único concejal a EU.

En la provincia de Valencia, los socialistas mantienen el color rojo del área metropolitana. El PSPV volverá a gobernar con mayoría absoluta en Alaquàs, Aldaia, Burjassot, Quart de Poblet, Torrent y Xirivella. Entre las grandes ciudades en manos del PSPV también destacan Algemesí y, la sorpresa, Gandia, donde la socialista Pepa Frau, que gobernaba merced a un pacto múltiple, encabeza la lista más votada. Su renta: 12 de concejales (dos más), por 11 los populares (uno más) y El Bloc-Els Verds como único árbitro.

Mientras, un gran feudo de la izquierda, Sagunto, salta a manos del PP (de cinco a ocho ediles) tras la caída del PSPV (pierde uno y se queda en siete) y la desaparición de EU (pierde cuatro). UV o el Bloc-Els Verds decidirán qué color lucirá el ayuntamiento. Lo que sí está claro es que Utiel pasa a manos del PP, con mayoría absoluta.

Por último, en Castellón, la hegemonía del PP sigue siendo abrumadora en todos los rangos.Destaca Vinaròs, ayuntamientomuy disputado, donde los populares recuperan la alcaldía con el mismo canditato que la dejó tras una moción de censura socialista. Y Vila-real se vuelve del PP.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de junio de 1999