Van Van, la orquesta más popular de Cuba, celebra sus 30 años con una gira

Van a cumplir treinta años haciendo bailar a Cuba. Además, Juan Formell y los Van Van han dejado grabada una crónica social de la isla en clave de humor. Se publica un doble disco compacto conmemorativo con 25 de sus éxitos, 30 Aniversario, y ya están listos los 12 temas del nuevo disco, cuyo título provisional es Permiso, que llegó Van Van. Hoy actúan en Valencia (Gran Caimán), el día 16 en Barcelona (5ª Avenida), el 17 en Bilbao (Kafe Antzokia), el 18 en Zaragoza (Sala Oasis) y el 19 en Madrid (La Riviera). Si una orquesta se pone de moda en Cuba -puede ser Paulito FG, la Charanga Habanera o El Médico de la Salsa- tendrá que compartir el podio con Van Van, por los que los cubanos sienten devoción desde hace ya treinta años. "El pueblo de Cuba es muy bailador, aunque no baila con todo", cuenta Juan Formell. "La gente dice que se baila con una lata y un palo, pero no es cierto. Hay sitios en La Habana, como La Tropical, que son un termómetro. Si no les llega lo que tocas se te quedan mirando, y el hombre y la mujer no se mueven. El acto de bailar es casi el aplauso que te están dando".

Muchas de las canciones de Van Van reflejan problemas cotidianos en la isla. "Escribo cosas que a la gente se le peguen muy rápido. Lo más difícil es sintetizar en tres o cuatro minutos una historia en tono irónico", afirma Juan Formell (La Habana, 1942).

Sonoridad única

Desde que nació, en diciembre de 1969, la renovada charanga de Formell ha aportado a la música cubana una sonoridad única, combinando violines y flautas con trombones y sintetizadores. "Van Van sigue con su sonido de siempre. Se ha ido renovando, pero muy discretamente", explica. En Cuba se habla de timba para distanciarse de la salsa: "La diferencia está en la agresividad con que se toca. La dinámica es más fuerte, más dura. La salsa que viene de Nueva York es más suave. En Cuba es mucho más agresiva porque el bailador te lo exige". En 1997 consiguieron por primera vez el visado para una gira por Estados Unidos. Quince días que se convirtieron en dos meses con actuaciones en San Juan de Puerto Rico, Los Ángeles o Chicago. En Nueva York tuvieron a figuras como Eddie Palmieri y Johnny Pacheco entre el público. Y una compañía norteamericana, Caliente, va a publicar su nuevo disco.

Formell ríe cuando se le comenta que las relaciones entra Cuba y Estados Unidos parecen haber mejorado. "No es lo mismo tocar, como parte de una actividad cultural, que vender un disco allá. Eso cae dentro de la ley del embargo que no permite en principio llevar ese dinero para Cuba", explica. "De todos modos, es algo imparable. A pesar de cosas que han sucedido últimamente, y que han puesto más tensa la situación, pienso que la barrera que se rompió ya no se volverá a levantar".

Le quita hierro a la supuesta polémica entre salseros y viejos soneros. "Nadie se ha enfadado. Al contrario, nos sentimos muy felices de lo que ha sucedido con Compay Segundo y los demás. Que triunfen músicos tradicionales cubanos nos beneficia", asegura. "Aunque es significativo que la música que se baila en Cuba, la que hacemos nosotros, no haya sido premiada ni tomada en consideración. Como si se quisiera demostrar que lo que pasó antes de la revolución era lo mejor y que ya lo que vino después no sirve para nada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 14 de junio de 1999.

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