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Reportaje:

¿Arte, cine, jazz o teatro?

Los límites de la cultura en cada una de las capitales vascas son tan diferentes como sus pecualires formas de ser. Hablar de cultura en el ámbito municipal bilbaíno significa escuchar los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, acudir a una representación en el Arriaga, pasear por las salas del Museo de Bellas Artes o descubrir cómo trabajan los artistas más jóvenes en las recién estrenadas instalaciones de Bilbaoarte, en medio del depauperado barrio de Bilbao La Vieja. San Sebastián, en cambio, arrastra la imagen de marca de eventos como el Festival Internacional de Cine, el Festival de Jazz, el Maiatza Dantzan, la Semana de Cine Fantástico o la Quincena Musical. Vitoria también suena a jazz de alto nivel, pero a lo largo del año brilla igualmente la programación teatral. A San Sebastián se le ha colgado injustamente el cartel de elitista. El glamour de las grandes estrellas desaparece con la entrega de la Concha de Oro del Festival de Cine. El boom de la música en verano, sostenido sobre el tándem que forman el Festival de Jazz y la Quincena Musical, también es flor de verano. Pero la cultura también vive en la ciudad a pie de calle; el cine, la música y las artes escénicas habitan la capital guipuzcoana todo el año. Y se augura una revolución en el panorama cultural donostiarra con la apertura del Palacio de Congresos y Auditorio del Kursaal, con una inversión institucional compartida de 9.500 millones (2.600 de ellos aportados por las arcas municipales), que a partir del verano entrará en competición con el Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna de Bilbao, impulsado por la Diputación de Vizcaya, con una inversión cercana a los 13.000 millones. El reto sorprende a San Sebastián con los deberes hechos. Donostia Kultura ha sabido dar operatividad a su red de casas de cultura, bibliotecas, teatros y otros espacios escénicos; crear un acentuado perfil de forma más silenciosa, pero con proyección más estable. Esta firme apuesta municipal se refleja en crecimiento de su partida presupuestaria, que ha pasado de 787 millones de pesetas en 1995 a 1.523 millones en 1998, sin contabilizar los grandes eventos. Donostia Kultura consiguió atraer el pasado año a sus espectáculos -con una media que supera la función diaria- a unos 116.000 espectadores, una cifra nada desdeñable en una ciudad que ronda los 180.000 habitantes. Son una legión fiel: en San Sebastián hay 4.375 socios de Donostia Kultura que reciben la agenda de actos en sus domicilios de forma gratuita y se benefician de un descuento del 10% en todas las actividades. En Vitoria, la cultura tiene un nombre claro: Teatro Principal. Las 173 funciones desarrolladas allí el año pasado sumaron 104.726 espectadores, lo que da una ocupación media del aforo por cada sesión del 78%. La música, la danza, y, sobre todo, el teatro, tienen en este local su punto de referencia. La remodelación del Principal ha hecho que Vitoria salga de la nada para situarse en la modestia cultural. La celebración del Festival Internacional de Teatro en los meses de otoño e invierno eleva notablemente el rango de la oferta escénica. Detrás del estandarte del Principal existe una red municipal integrada por otros cinco teatros y dos salones de actos, con un aforo total de 2.486 localidades, que han conseguido acercar la cultura a los ciudadanos. Sin embargo, los vitorianos no han terminado de acercarse a la cultura en estos teatros de barrio, ubicados en los centros cívicos. Pero las instituciones son ambiciosas y preparan dos proyectos para relanzar culturalmente a la capital alavesa a la primera división: el Museo de Arte Moderno y la utilización del Pabellón Araba para espectáculos de primera magnitud, tanto deportivos como musicales, algo de lo que siempre ha estado huérfana Vitoria, que ve desfilar a las grandes bandas camino de Anoeta. San Sebastián recuperó el verano pasado la Feria de Teatro, un espacio único para promocionar los productos escénicos vascos y difundir otras tendencias nacionales e internacionales. Y abrió Musika Bulegoa, una oficina de programación musical que ha instaurado en el calendario cultural donostiarra el Festival Iparhop, de hip-hop, o las Jornadas de Música de África. Precisamente los responsables de Musika Bulegoa se han servido para muchas de sus actividades del espacio escénico Gazteszena de la Casa de Cultura de Egia, un equipamiento para las propuestas más innovadoras. El Ayuntamiento se San Sebastián ha puesto todas sus esperanzas en la rehabilitación y ampliación de San Telmo (con un presupuesto de 2.500 millones de pesetas), que se convertirá con la conclusión de las intervenciones en 2002 en el Museo para la Cultura Vasca. En el frente de la innovación, la apertura del Kursaal supondrá además de un impulso la posibilidad de abordar la reforma del teatro Victoria Eugenia (800 millones de pesetas a cargo del consistorio y el Gobierno central). En Bilbao, superado el ambiente de crisis que generaron los resultados negativos de 1997, el Teatro Arriaga recuperó el año pasado el vuelo con 113.000 espectadores, frente a los 97.000 del ejercicio anterior, y 30 millones de superávit. Ahora se está restaurando su fachada, obras que acabarán antes de cuatro meses. Con el lavado de cara, el Arriaga se enfrentará a la competencia del nuevo escenario del Palacio Euskalduna, que será a partir de septiembre sede de la temporada de ópera y de la Orquesta Sinfónica de Bilbao, en una etapa con Juan José Mena al frente de su dirección artística. Obras de modernización La gestión del Museo Guggenheim, el gran revulsivo del ambiente cultural de Bilbao, queda fuera del ámbito municipal, pero no el Museo de Bellas Artes, inmerso en obras de remodelación que han obligado a reducir su oferta, en un momento dulce. Los 230.000 visitantes de 1998 supusieron un crecimiento del 105% sobre la media de los cinco años anteriores. Los trabajos de modernización de la pinacoteca, que costarán 1.250 millones, estarán acabados para que a finales de año sea reinaugurado con una exposición sobre el bodegón en la pintura española. Llegará entonces el turno del proyecto de creación de nuevas instalaciones para el Museo de Reproducciones y de la mejora del Etnográfico, Histórico y Arqueológico. Bilbaoarte ha sido el último centro en incorporarse al mapa de las artes plásticas en Bilbao. Financiado con fondos europeos, su andadura comenzó en septiembre con una oferta dirigida a los artistas jóvenes que une la cesión de talleres con los cursos de formación y la disponibilidad de espacios de exposición con una actividad desbordante. Desde el Ayuntamiento se busca ahora la coordinación con otras instituciones en el mundo cultural. Tras el intercambio de consejeros del Ayuntamiento y la Diputación en el Arriaga y Euskalduna, está prevista para la próxima legislatura la gestión conjunta de la Sala Rekalde, Bilbaoarte y los museos Etnográfico y de Reproducciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de junio de 1999