FERIA DE CÓRDOBA

Oreja de saldo

Una vez más el comportamiento de los toros impidió una lidia con cierto nivel artístico. Liria amarró una oreja de saldo, quedando el resto de la corrida como algo insustancial y de nulo contenido.Más que de Guadiamar los toros parecían de Guisando. Auténticos marmolillos. Guapos sí fueron. Pero casta... ni en fotografía.

Pepín Liria, armado de valor, en su segundo se inventó una faena que caló en el público. El astado le miraba pero con firmeza consiguió endilgarle algún que otro pase. El simulacro de faena le valió una oreja. Un premio demasiado generoso de un público no aficionado que terminó por entregarse al torero. No pudo hacer lo mismo con el que abrió plaza y, molestado por el viento, sólo quedaron apuntes en muletazos sueltos.

Guadiamar / Liria, Dávila, Pireo

Toros de Guadiamar, con trapío, flojos.Pepín Liria: palmas; oreja. Dávila Miura: ovación; ovación. El Pireo: palmas; pitos. Plaza de los Califas, 26 de mayo. 4ª corrida de feria. Un cuarto de entrada.

Dávila Miura tuvo otro lote para tirarse de los pelos. Le consintió mucho a su primero, que no tenía fuerzas, pero que midió siempre al diestro. Terminó por darle una voltereta en una tanda de derechazos. El quinto se paró nada más salir y se protestó su invalidez. El presidente lo mantuvo en el ruedo y el toro no se tragó un pase.

El Pireo estuvo muy desconfiado . Faena con pausas a su primero. Al sexto no quiso verlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 26 de mayo de 1999.

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