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La OIT prohibirá los trabajos peligrosos para los menores de 18 años

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) adoptará un convenio para prohibir y eliminar inmediatamente las peores formas de trabajo infantil. En el mundo trabajan 250 millones de niños de entre cinco y 11 años. La OIT aprobará el convenio en su próxima conferencia anual, que se celebrará la primera quincena de junio. No hay actualmente ningún instrumento internacional destinado específicamente a evitar que los menores desempeñen labores peligrosas para ellos, dada su vulnerabilidad física y psíquica, señala un informe de la OIT. El nuevo convenio establecerá en 18 años la edad mínima para cualquier trabajo considerado como peligroso. El texto, además, definirá este tipo de labores.Entrará en ese apartado toda forma de esclavitud, venta y tráfico de niños, el trabajo forzoso, la servidumbre para pagar deudas familiares y la condición de siervo. Se incluirá en la categoría de trabajo que debe ser prohibido el reclutamiento de niños para la prostitución o pornografía, la producción o tráfico de esfupefacientes y toda actividad laboral que pueda suponer una amenaza para la salud, seguridad y moralidad de los menores.

"Esos niños no pueden esperar a que la infraestructura educativa esté completamente desarrollada ni a que se produzcan otros importantes cambios sociales y económicos", dice el director general de la OIT, el chileno Juan Somavía. "Hay que actuar inmediatamente".

Entre 50 y 60 millones de niños realizan trabajos peligrosos para su edad. En los países en vías de desarrollo, una cuarta parte de los menores son económicamente activos, aunque, si se incluye a los que trabajan en el hogar familiar, el número sería mucho más elevado.

En términos absolutos, Asia, al ser el continente más poblado del mundo, es el que tiene más niños trabajadores, un 61%, seguido de África, con el 32%, y de América Latina, con el 7%. Sin embargo, en términos relativos, es África la más afectada, con el 41% de trabajadores menores entre cinco y 14 años, frente al 22% en Asia y el 17% en América Latina.

Los países industrializados no están libres de esa lacra. Por ejemplo, en Europa central y oriental el empleo de los niños ha reaparecido tras el derrumbe social y económico producido por la transición a una economía de mercado.

En conjunto trabajan más niños que niñas, pero éstas tienen mayor riesgo de explotación y de ver negada su escolarización.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1999