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Coca-Cola excluye del acuerdo de compra de Schweppes a la mayor parte de la UE

La compra de Schweppes por Coca-Cola se ha quedado cuarteada. La multinacional estadounidense anunció ayer que ha excluido del acuerdo original alcanzado en diciembre de 1998 a los países que integran la Unión Europea -con excepción del Reino Unido, Irlanda y Grecia-, Noruega y Suiza. La investigación abierta por la Comisión Europea y los reveses sufridos ante las autoridades de la competencia de diversos países han forzado a replantear el acuerdo que ahora se eleva a un montante de 1.100 millones de dólares, frente a los 1.850 millones firmados inicialmente.

El acuerdo alcanzado el pasado 11 de diciembre establecía que Coca-Cola adquiría los derechos de venta de la marca Cadbury Schweppes en 120 países por un montante de 1.850 millones de dólares (1.757 millones de euros, 292.000 millones de pesetas al cambio actual) y se excluía del acuerdo a Estados Unidos, Francia y Suráfrica, países que siguen quedando fuera ahora. En el actual diseño el acuerdo abarca a más de 100 países, pero quedan fuera del mismo importantes mercados europeos como el alemán, el español, el italiano y el belga, entre otros. El montante se reduce a 1.100 millones de dólares (1.045 millones de euros, 174.000 millones de pesetas)Desde el primer momento el acuerdo topó con las reticencias de las autoridades que vigilan la competencia. El histórico competidor de Coca-Cola, Pepsico, ha librado un capítulo más en la ya tradicional pugna de los dos gigantes de la cola. Desde diciembre pasado las autoridades de Australia, Alemania, Bélgica y México se habían pronunciado en contra y otros países estudiaban hacer lo mismo. En España, el ministro de Economía tiene en su mesa un informe del Tribunal de Defensa de la Competencia que dictaminaba sobre una operación que elevaba la cuota de Coca-Cola en el mercado de bebidas refrescantes desde el 66% al 78%. La operación, en su diseño inicial, se complicó definitivamente cuando el pasado 20 de abril la Comisión Europea decidió investigar la compra y envió un cuestionario a proveedores, clientes y competidores para determinar si la operación tenía dimensión comunitaria y decidir sobre su aprobación.

Ayer, tras la decisión adoptada por la firma estadounidense, el presidente de la firma, Douglas Ivester, dijo: "Hemos modificado el acuerdo con el fin de respetar las preocupaciones específicas tanto de la Comisión Europea como de determinados países. Creo que el nuevo acuerdo puede ser viable para las dos partes".

Batalla en España

España es un mercado importante de bebidas refrescantes donde se ha librado una batalla jurídica de gran calado impulsada por Pepsico y La Casera, los dos principales competidores de Coca-Cola. Ambas compañías recurrieron ante los Servicios de Defensa de la Competencia tanto españoles como europeos. Coca-Cola cuenta con el 66% del mercado español, Pepsi-Cola posee el 17% y La Casera el 6,5%. De haberse concretado la operación, la multinacional estadounidense habría controlado el 78% del mercado, ya que Schweppes tiene el 12%.

España ocupa el tercer puesto en ventas de bebidas refrescantes de la Unión Europea, detrás de Alemania y el Reino Unido, con una cuota del 13% del total comunitario. En el año 1997, el mercado español de refrescos creció el 6,8% hasta situarse en los 3.390 millones de litros, según un estudio de la consultora especializada DBK.

Schweppes cuenta en España con cuatro plantas de embotellado (Madrid, Barcelona, A Coruña y Logroño) que dan empleo a 1.100 trabajadores. Esta plantilla no tenía asegurada su continuidad en sus puestos de trabajo, habida cuenta de que Coca-Cola posee sus propias plantas embotelladoras y se producían duplicidades. Fuentes de Pepsico señalaban que los responsables de Coca-Cola han cambiado la dimensión de la venta obligados por los problemas que han encontrado en varios países y que se iban a repetir en otros. A su juicio, los consumidores saldrán ganando por haber menos concentración.

Para José Arozamena, consejero delegado de La Casera, "el cambio de estrategia ha sido debido a que el acuerdo no tenía visos de prosperar por su altísimo grado de concentración".

Coca-Cola, a pesar de que mantiene el acuerdo en más de un centenar de países, sufre un revés importante en un momento inoportuno para su cuenta de resultados. En los últimos 15 años ha logrado incrementos de ventas cercanos al 8% y del 18% en los beneficios. Pero parece que la empresa pierde gas. Los beneficios netos del primer trimestre fueron de 747 millones de dólares (117.200 millones de pesetas), lo que supone un descenso del 13% sobre los obtenidos en igual periodo del año anterior.

El dividendo de Coca-Cola en el año 1998 fue del 1,4%, frente al 30% de media del mercado. El valor de las acciones de la empresa se ha estancado a pesar de Wall Street se halla en niveles históricamente altos. Pero si esto es preocupante, más grave es que las ventas mundiales de la marca descendieran el 1% en el primer trimestre de 1999, según señalaba recientemente The Economist.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1999

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