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Reportaje:

El "experimento" de la Oficina de Extranjeros

La destitución del jefe de la Oficina de Extranjeros de Valencia, José Miguel Cervera, el 25 de marzo, fue la nota que mejor describe la falta de previsión de la Administración ante el alud creciente de inmigrantes que año tras año solicitan regularizar su situación en la Comunidad. Las 7.463 solicitudes de sin papeles que pidieron en 1995 acogerse al contingente -un cupo establecido por el Instituto de Migraciones y Servicios Sociales que fija el número de emigrantes que pueden legalizar su situación por cada provincia- han crecido hasta situarse este año próximas a las 9.000. A pesar del aumento de plazas de 1.449 a 3.129 en las tres provincias valencianas, la oferta sigue siendo escasa y este año más de 5.000 trabajadores se quedarán sin permiso para trabajar en la hostelería, el servicio doméstico, el campo o la construcción en unas condiciones laborales que rechazan la gran mayoría de los trabajadores nacionales. En Valencia, unas dependencias del edificio de la Delegación del Gobierno sirvieron para experimentar el modelo de ventanilla única en la tramitación de permisos para extranjeros y concentrar las labores de Interior y Trabajo. Sin embargo, el resultado no ha sido el esperado. La poca visión, ya que empezó a funcionar el mismo día en el que se abrió el plazo para presentar las solicitudes del cupo, las aglomeraciones, la poca organización y un encargado que llegó a ser descrito por miembros de ONG como de talante "hitleriano" provocaron la destitución de Cervera y su relevo por Jorge Muñoz, que ocupó la extinta dirección provincial de Trabajo y a quien representantes de la Mesa de Entidades de Solidaridad con los Inmigrantes le reconocen un mejor talante que su antecesor aunque continúan los retrasos en la tramitación de documentos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de mayo de 1999